Deuda pública de Costa Rica cerró 2025 con aumento de 5,6%, el mayor durante gobierno de Rodrigo Chaves

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Mario Bermúdez Vives

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La deuda pública de Costa Rica finalizó el 2025 con los mayores crecimientos registrados durante la gestión del presidente Rodrigo Chaves, tanto en el dato de la deuda total del sector público, con un 6,8%, como en el de la deuda del Gobierno central, en el que se reportó un 5,6%.

Los datos se desprenden del reporte del Ministerio de Hacienda, Informe del estado de la deuda pública interna y externa, ejercicio económico del 2025, con lo que se evidencia que la disciplina y la prioridad de la administración en contener la deuda se relajó en el último año.

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La deuda interna representa un 75% del monto total del endeudamiento, mientras la deuda externa es el otro 25%.

Pese a ello, debe anotarse que los niveles de aumento de la deuda pública del país durante la gestión de Chaves se mantuvieron en los niveles más bajos de la década: mientras la deuda total creció en promedio un 11% anual del 2015 al 2021, el aumento fue de 3,2% en 2022, de un 2% en 2023, un 2,6% en 2024 y el 5,6% en el 2025 (ver gráfico).

Por su parte, la deuda del Gobierno central se mantuvo aumentando en un promedio anual de 14,6% del 2015 al 2021, desempeño que dio paso a alzas de un 3,6% en el 2022, 1,7% en 2023, un 2% en 2024 y el referido 6,8% en el 2025. (ver gráfico).

Ello no quiere decir que la deuda pública se contrajo. Durante la administración del presente Gobierno, la deuda pública aumentó un 10% en total, pasando de ₡33,9 billones en 2022 a ₡37,3 billones al cierre del 2025. Esta última cifra representa un 72% del producto interno bruto (PIB) de Costa Rica durante ese año.

En este mismo período, la deuda pública del Gobierno central se incrementó en un 11%, al crecer de los ₡28,2 billones en el 2022 a ₡31,3 billones al finalizar el 2025. En este caso, representó un 60,4% del PIB, lo que implicará que las limitaciones de la ley de regla fiscal volverán a establecerse en el 2027, luego de tan solo un año de alivio.

No es el único detalle significativo. Esa deuda del Gobierno central alcanzó en este año su mayor tamaño dentro de la deuda pública total, en la presente década. En el 2016, representaba un 71%, pero para el 2025 ya consiste en un 83,9% de la deuda pública total.

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Limitaciones billonarias


No es menor cosa que la deuda total del país se acerque a los ₡40 billones, y que la del Gobierno central haya superado la barrera de los ₡30 billones.

En términos de presupuesto del Gobierno, está aumentando su presión sobre los gastos, al representar casi la mitad de los destinos en los presupuestos ordinarios, lo que limita las posibilidades de inversión en infraestructura y servicios sociales.

Así, la inversión social pasó de representar un 49,9% en el presupuesto del Gobierno central en el 2016, a un 38% en el plan de gastos ordinario del 2025. Y la inversión en infraestructura, que representaba un 2,48% del PIB en el 2016, se desplomó a 1,27% del PIB en el 2023, según estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Adicionalmente, la regla fiscal establece límites en el gasto público cuando el endeudamiento del Gobierno supere el rango del 60% del PIB, lo que implicará que en el 2027 volverá el escenario más restrictivo, retornando al congelamiento de salarios en el sector público y pensiones.

A pesar de esta situación, en el informe del Ministerio de Hacienda sobre el ejercicio de la deuda en el 2025 se considera que el comportamiento de la deuda puede calificarse como estable, en medio de una economía ordenada y en crecimiento.

No obstante, admite que en esta materia hay “grandes desafíos”, con un tema fiscal en el que todavía se deben realizar ajustes para lograr una sostenibilidad a largo plazo.

Este discurso fue enarbolado por el exministro de Hacienda y actual diputado electo del partido Pueblo Soberano (PPSO) Nogui Acosta, quien durante las presentaciones del presupuesto enfatizó la estrategia de un “manejo responsable” de las finanzas públicas, en el que se priorizó la atención de la deuda y la contención del gasto.

Acosta insistió que sacrificar la inversión actual era necesario para buscar un esquema sostenible de las finanzas públicas. En la estrategia se insistió en transformar deuda cara por deuda barata, variar plazos de vencimientos próximos y nuevos mecanismos para atender el endeudamiento.

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La ruta de la deuda


Pese a lo anterior, no pareciera existir una ruta de restricción de la deuda; todo lo contrario. Para empezar, el elevado peso de la deuda exige una atención que no puede obviarse: según datos del Ministerio de Hacienda, solo en el 2026 se presentarán vencimientos de obligaciones por ₡4,4 billones. Y Costa Rica se encuentra entre los países de la región con un alto endeudamiento (ver recuadro).

A esto deben sumarse los primeros indicios de la futura administración. La presidenta electa Laura Fernández solicitó a los diputados la aprobación de una agenda de consenso en la Asamblea Legislativa antes de la renovación de curules, que, en caso de concretarse, elevaría las autorizaciones de endeudamiento al Gobierno, durante la gestión de Rodrigo Chaves, a $7.845 millones.

Se trata de la cifra más alta de las últimas cuatro administraciones, incluyendo la de Laura Chinchilla ($3.159 millones), la de Luis Guillermo Solís ($3.869 millones) y Carlos Alvarado ($6.989 millones).

A esto debe sumarse que en la agenda de la Comisión de Hacendarios hace fila el proyecto de ley 25.363, la autorización para emitir títulos en mercados internacionales (conocidos como eurobonos) por $13.500 millones.

Empero, aunque la administración de Laura Fernández tendrá mayoría de diputados (31 con la próxima bancada de PPSO), todavía requerirá de al menos 7 votos para que avance esta reforma, así como otro expediente que el gobierno de Chaves impulsó, pero que la oposición descarriló, para que el Gobierno pueda endeudarse en el exterior, sin requerir previamente autorización legislativa.

La misma designación de Acosta como jefe de bancada deja claro que la dirección de la nueva bancada oficialista tendrá un elevado matiz económico, y hace suponer que dará continuidad a la estrategia del chavismo para el manejo de la deuda.

Por lo pronto, los primeros indicios del 2026 ya apuntaban a un endeudamiento creciente: los datos del Banco Central de Costa Rica para enero indicaban que la deuda pública total está en niveles de ₡32,1 billones, mientras que la deuda interna llegó a ₡24,4 billones: aumentos de 2,5% y 3,8%, respectivamente, en tan solo el primer mes.



Menos flexibilidad en gasto presupuestario

El gobierno de Rodrigo Chaves ha reducido el impacto de la deuda en el financiamiento del presupuesto, pero lo ha incrementado en el gasto.

El efecto de la deuda en el presupuesto ha sido uno de los elementos en los que primero Nogui Acosta y luego Rudolf Lücke, como ministros de Hacienda, hicieron hincapié en la presentación de los presupuestos a la Asamblea Legislativa.

En la parte de los ingresos, la administración logró recortar el peso de la deuda en el financiamiento de los presupuestos, al pasar del los niveles de 45% y 50% del 2016 al 2021, a los mínimos de la década: 38,8% en el plan de gastos ordinario del 2024 y 37,6% en el del 2025.

En términos nominales, se pasó de ₡6,1 billones de financiamiento en el 2021, a ₡4,6 billones en el 2025. Una reducción de un 14%.

Sin embargo, el comportamiento fue totalmente opuesto en el renglón de los gastos, en los que la atención de la deuda pasó de los niveles de 31% del 2016 al 2018, a niveles de 43% y más, alcanzando en el 2023 el mayor peso de la década, un 46% del presupuesto.

En este aspecto, se pasó de presupuestar ₡4,8 billones en el 2021 a ₡5,7 billones en el 2024, aunque hubo una reducción en el 2025 para quedarse en ₡5,3 billones. En total, un crecimiento de 8,2% desde el 2022, por encima del aumento general del presupuesto total, que fue de 7,6% en este período.



Deuda externa respira con tipo de cambio

La deuda externa del país apenas se incrementó un 1,1% en el 2025, al moverse de $17.965 millones a $18.168 millones. Sin embargo, en este registro se debe tomar en cuenta el respiro que ha representado el tipo de cambio.

Del 2021 al 2025, el registro de la deuda externa, en dólares, aumentó un 34%, al ascender de los $13.475 millones de ese año. No obstante, si se considera el valor de la deuda en colones, el incremento fue de menos de un 5%, al pasar de ₡8,6 billones a ₡9 billones.

Precisamente, desde el 2021 el tipo de cambio del colón con respecto al dólar se ha reducido en aproximadamente un 22%, según los valores registrados por el Banco Central de Costa Rica.

En este mismo período del 2021 al 2025, la deuda externa del Gobierno central, medida en dólares, se expandió un 47%, Sin embargo, al considerar el valor en colones, el crecimiento fue de solo un 14%.

En el reporte del Ministerio de Hacienda sobre el estado de la deuda pública, se informa que en el 2025 se negociaron y concretaron seis préstamos diferentes con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) para convertir obligaciones de monedas.

Pero, en general, la deuda externa no es la principal protagonista de la deuda del país: representa apenas cerca de un 25% del total del endeudamiento del país, y es poco menos de un 15% del PIB.



Deuda interna, el mayor lastre en 2025

La deuda interna de Costa Rica creció en el 2025 casi un 8%, muy por encima del nivel de la deuda total, que fue de 5,6%.

Se pasó de ₡26,1 billones en el 2024, a ₡28,2 billones en el 2025, un crecimiento de 7,95% que remite a los niveles del 2020, cuando la pandemia del COVID-19 espoleó un aumento de este endeudamiento (10%).

En este desempeño de la deuda interna, resalta la que corresponde al Gobierno central, que registró un 9,3%, al pasar de ₡21,6 billones en el 2024 a ₡23,6 billones en el 2025.

Con respecto al período de la actual administración, la deuda interna ha pasado de ₡24,4 billones en el 2022, a los 28,2 billones del último corte; es decir, un incremento de un ₡15,6% en este período.

De nuevo, se trata de un avance superior al promedio general de la deuda, de 10% para este lapso.

En general, la deuda interna se mantiene en niveles de alrededor del 45% del PIB; es decir, casi representa la mitad de la producción nacional, y supera ampliamente a la deuda externa por casi el doble de la extensión.





Deuda de Costa Rica, a media tabla en la región

Costa Rica se encuentra en niveles intermedios en la región, en lo que respecta al endeudamiento.

Según los datos del sitio Datos Macro.com, Costa Rica aparece en la posición 8 de América Latina, con el rango de 60,4% de la relación deuda del Gobierno / PIB. Presentan un nivel más complicado Venezuela (133%), Bolivia (97%), Brasil y El Salvador (87%), Argentina (84%), Uruguay (68%) y Colombia (61%).

Empero, aparecen con un nivel menor países como México y República Dominicana (58%), Panamá (57%), Ecuador (53%), Honduras (47%), Paraguay (44%), Chile (41%), Nicaragua (39%), Perú (32%) y Guatemala (26%).

Se trata de una situación que se complica: la región pasó de niveles promedio de endeudamiento de 50% de su PIB hacia el 2014, a aumentos de casi 20 puntos porcentuales en la actualidad (estimaciones del Fondo Monetario Internacional), espoleados por la crisis que generó la pandemia del COVID-19 en el 2020, así como problemas de crecimiento económico.





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