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Fabiola Pomareda García
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La cría de manatí que encalló en la playa de Tortuguero, en Limón, permanece bajo observación constante en el centro Rescate Wildlife Rescue Center, en La Garita de Alajuela, donde se mantiene estable, aunque el principal reto es lograr que se alimente adecuadamente sin la presencia materna, informaron la médica veterinaria del centro Isabel Hagnauer y el biólogo Alexánder Gómez Lépiz, especialista en manatíes de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional (UNA).
El pasado 5 de enero, funcionarios del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) atendieron a la cría, que fue hallada sola, separada de su madre, en la playa y se activó un protocolo interinstitucional. Como parte del protocolo, se realizó un primer intento para devolver al animal al mar; sin embargo, la cría volvió a encallar minutos después, lo que descartó su reinserción inmediata al ambiente costero”, informó el Sinac.
Posteriormente, ante el alto riesgo de supervivencia, se coordinó un traslado aéreo de emergencia hacia el centro de rescate. La valoración y el traslado se realizaron con el acompañamiento de personal veterinario, biólogos y especialistas en vida silvestre, incluidos expertos de la Universidad Nacional (UNA).
La UNA dio detalles sobre la evolución del animal. “Está estable dentro de su proceso de adaptación. Ahorita estamos trabajando en que tome chupón; no es lo mismo que la tetita de su mamá y la composición de la leche es distinta, así que es un proceso completamente esperable y delicado”, explicó Hagnauer.
El biólogo Alexánder Gómez también señaló que el principal reto es lograr que la manatí se alimente adecuadamente sin la presencia materna. “El paso fundamental ahorita es que se acostumbre a alimentarse con un chupón. Es un proceso muy difícil que requiere muchísima inversión de tiempo y observación constante del comportamiento del animal”, comentó.
Proceso para reinsertarla en su hábitat natural
La alimentación del manatí se basa en una fórmula utilizada en otros centros de rescate a nivel internacional, que se ajusta de manera progresiva. Hagnauer detalló que se empezó con una disolución muy diluida y se aumenta la concentración cada día, para que la adaptación no sea un cambio repentino.
La médica veterinaria recalcó que el objetivo final es que la manatí pueda regresar a su hábitat natural; pero el proceso podría extenderse por años. “Es una especie con una crianza muy larga; lo más probable es que, si todo avanza bien, el proceso de rehabilitación tome un tiempo similar al que tendría con su madre en vida silvestre”.
De igual forma, Gómez recalcó que la rehabilitación y eventual liberación es un camino largo y delicado. “Los manatíes tardan de uno a dos años en el destete. El cuidado parental es muy fuerte y toda la parte comportamental se aprende en esa etapa”, dijo.
El caso también pone de relieve la importancia de la articulación entre instituciones. El centro de rescate mantiene un convenio de cooperación con la UNA, que aporta información científica clave para la toma de decisiones. “Nos están apoyando con datos que han recopilado durante años sobre esta especie en vida libre. Es información muy valiosa para este proceso de adaptación y rehabilitación”, destacó Hagnauer.
Mientras la cría continúa bajo vigilancia permanente, el seguimiento científico se perfila como un elemento determinante para su supervivencia y para fortalecer el conocimiento sobre el manatí en Costa Rica, una especie silenciosa; pero vital para los ecosistemas del Caribe, destacó la UNA. El futuro del manatí depende, en gran medida, de la conservación de sus hábitats y del trabajo conjunto entre ciencia, instituciones y comunidades costeras, añadió la universidad.
El manatí es un mamífero marino que pertenece al orden Sirenia, que incluye dos familias: los dugongos, que no se encuentran en América, y los manatíes, que se dividen en tres distintas especies, distribuidas en América y África, según información recopilada por la Universidad de Costa Rica (UCR). La especie Trichechus manatus es la única que se puede encontrar en La Florida, Costa Rica y el Caribe. Los manatíes viven un promedio de entre 50 y 60 años, pueden medir hasta tres metros y su peso varía entre los 200 y los 600 kilogramos.

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Cuando se encontró al manatí se hizo un primer intento para regresarla al mar como parte del protocolo de atención; pero el animal volvió a encallar en la playa minutos después, informó el Sinac.
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