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Lucía Vásconez
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El consumo de combustibles o derivados de petróleo en Ecuador alcanzó 18,3 millones de barriles en el primer bimestre de 2026, lo que representa un aumento de 5,7% frente al mismo periodo de 2025, según datos de Petroecuador.
El incremento responde principalmente a una mayor utilización de combustibles en el sector eléctrico. La generación térmica —que emplea diésel, fuel oil, residuos y gas natural— ha ganado protagonismo para sostener la demanda energética nacional.
De acuerdo con el Operador Nacional de Electricidad, entre enero y el 23 de marzo de 2026 la generación eléctrica se distribuyó en 75,1% de origen hidroeléctrico, 22,6% térmico y 2,3% de otras fuentes.
En el mismo periodo de 2025, la hidroelectricidad representó el 77,9%, mientras que la generación térmica fue del 18,13% y el resto se cubrió con otras fuentes e importaciones desde Colombia.
A nivel anual, la diferencia es más marcada: en 2025, la generación hídrica alcanzó el 82,21%, frente al 14,55% térmico, lo que confirma el aumento del uso de centrales térmicas en 2026.
La menor producción hidroeléctrica de los primeros meses del 2026 responde al estiaje, un fenómeno estacional que se extiende entre octubre y marzo y reduce los caudales de los ríos.
Aunque se registran lluvias en varias ciudades, estas no se concentran en las zonas clave de generación ubicadas en la vertiente oriental. Esto mantiene bajos los niveles de embalses y afecta a centrales como Paute Molino y Coca Codo Sinclair, señaló Ricardo Buitrón, experto en temas eléctricos.
El incremento en el uso de combustibles también está relacionado con la menor importación de energía desde Colombia, en medio de tensiones comerciales impulsadas por el presidente Daniel Noboa.
El conflicto se inició el 21 de enero de 2026, cuando Ecuador impuso un arancel del 30% a productos colombianos, posteriormente elevado al 50%, argumentando falta de cooperación en seguridad fronteriza.
En este contexto, el sistema eléctrico ha debido compensar la menor oferta externa con mayor generación térmica.
Entre enero y febrero de 2026 se evidenció un mayor consumo de diésel premium y fuel oil, utilizados para alimentar centrales térmicas.
Esta tendencia incrementa la presión económica, ya que Ecuador importa más del 60% de los derivados que consume, pese a ser exportador de crudo. Lo que eleca el costo de la generación eléctrica.
El contexto internacional también incide en los costos de los combustibles y, por ende, de la electricidad. El conflicto en Oriente Medio ha elevado la volatilidad del petróleo, que llegó a superar los 100 dólares por barril tras el inicio de las tensiones el 28 de febrero.
El efecto es mixto para Ecuador: suben los ingresos por exportaciones, pero también el costo de importar derivados. A esto se suma la caída de la producción, de 470 000 a 445 000 barriles diarios, principalmente en Petroecuador.
“La falta de suministro eléctrico en los campos petroleros está afectando la producción petrolera”, señaló Roberto Aspiazu, la Cámara de Energía del Ecuador (CEDE).
La limitada capacidad de refinación agrava el desequilibrio, al obligar a exportar crudo e importar combustibles más caros.
La menor generación hidroeléctrica refuerza la dependencia de energía térmica. “Esto evidencia la necesidad de contar con energía firme para sostener la demanda”, advirtió Roberto Aspiazu.
Ecuador enfrenta así una presión simultánea en los frentes petrolero y eléctrico, marcada por la dependencia externa, la caída productiva y la falta de inversión.
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El incremento responde principalmente a una mayor utilización de combustibles en el sector eléctrico. La generación térmica —que emplea diésel, fuel oil, residuos y gas natural— ha ganado protagonismo para sostener la demanda energética nacional.
Generación térmica gana espacio en la matriz eléctrica
De acuerdo con el Operador Nacional de Electricidad, entre enero y el 23 de marzo de 2026 la generación eléctrica se distribuyó en 75,1% de origen hidroeléctrico, 22,6% térmico y 2,3% de otras fuentes.
En el mismo periodo de 2025, la hidroelectricidad representó el 77,9%, mientras que la generación térmica fue del 18,13% y el resto se cubrió con otras fuentes e importaciones desde Colombia.
A nivel anual, la diferencia es más marcada: en 2025, la generación hídrica alcanzó el 82,21%, frente al 14,55% térmico, lo que confirma el aumento del uso de centrales térmicas en 2026.
Estiaje limita la generación hidroeléctrica
La menor producción hidroeléctrica de los primeros meses del 2026 responde al estiaje, un fenómeno estacional que se extiende entre octubre y marzo y reduce los caudales de los ríos.
Aunque se registran lluvias en varias ciudades, estas no se concentran en las zonas clave de generación ubicadas en la vertiente oriental. Esto mantiene bajos los niveles de embalses y afecta a centrales como Paute Molino y Coca Codo Sinclair, señaló Ricardo Buitrón, experto en temas eléctricos.
Menor importación y tensiones con Colombia agravan el escenario
El incremento en el uso de combustibles también está relacionado con la menor importación de energía desde Colombia, en medio de tensiones comerciales impulsadas por el presidente Daniel Noboa.
El conflicto se inició el 21 de enero de 2026, cuando Ecuador impuso un arancel del 30% a productos colombianos, posteriormente elevado al 50%, argumentando falta de cooperación en seguridad fronteriza.
En este contexto, el sistema eléctrico ha debido compensar la menor oferta externa con mayor generación térmica.
Mayor dependencia de combustibles importados
Entre enero y febrero de 2026 se evidenció un mayor consumo de diésel premium y fuel oil, utilizados para alimentar centrales térmicas.
Esta tendencia incrementa la presión económica, ya que Ecuador importa más del 60% de los derivados que consume, pese a ser exportador de crudo. Lo que eleca el costo de la generación eléctrica.
Impacto del precio internacional del petróleo
El contexto internacional también incide en los costos de los combustibles y, por ende, de la electricidad. El conflicto en Oriente Medio ha elevado la volatilidad del petróleo, que llegó a superar los 100 dólares por barril tras el inicio de las tensiones el 28 de febrero.
El efecto es mixto para Ecuador: suben los ingresos por exportaciones, pero también el costo de importar derivados. A esto se suma la caída de la producción, de 470 000 a 445 000 barriles diarios, principalmente en Petroecuador.
“La falta de suministro eléctrico en los campos petroleros está afectando la producción petrolera”, señaló Roberto Aspiazu, la Cámara de Energía del Ecuador (CEDE).
La limitada capacidad de refinación agrava el desequilibrio, al obligar a exportar crudo e importar combustibles más caros.
Sistema eléctrico bajo presión
La menor generación hidroeléctrica refuerza la dependencia de energía térmica. “Esto evidencia la necesidad de contar con energía firme para sostener la demanda”, advirtió Roberto Aspiazu.
Ecuador enfrenta así una presión simultánea en los frentes petrolero y eléctrico, marcada por la dependencia externa, la caída productiva y la falta de inversión.
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