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Vinicio Chacón Soto
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Casi idéntica se mantuvo la cifra de homicidios entre 2024 y 2025 pues pasó de 876 a 873 y aún falta por aclarar si algunos reportados al final del año pasado calificarán como homicidio.
Es decir, en términos reales, el país no ha logrado disminuir ese fenómeno de violencia criminal, a pesar de los ingentes esfuerzos que junto a esas cifras divulgó Michael Soto, director general interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), en conferencia de prensa ofrecida esta mañana.
San José se mantiene como la provincia que en términos absolutos concentra ese problema con mayor gravedad, pues lideró el conteo con 293, 45 más que en 2024. Limón se mantiene en segundo lugar y tuvo una disminución de nueve casos para quedar en 172. Sin embargo, el propio Soto observó que la taza de homicidios en esa provincia es de 37,7 por cada cien mil habitantes, muy por encima del 16,7 a nivel nacional.
Además destacó que en Puntarenas “se ha hecho un trabajo muy muy importante, se focalizó todo nuestro esfuerzo sobre la gran Chacarita” en sitios como Barranca o Fray Casiano, con lo cual se redujo de 153 a 130.
A nivel cantonal, San José central es el más violento con 142 víctimas, concentradas sobre todo en los distritos de Pavas, Hatillo y San Felipe de Alajuelita. Sin embargo, el distrito que más homicidios registró fue Limón, en el cantón del mismo nombre, con 63 víctimas. A partir de ese dato, Soto destacó la efectividad que tendría “si concentráramos las fuerzas de policía en materia de prevención en el distrito central de Limón, que es el distrito más violento del país” se podría “desacelerar un poco el tema de violencia”.
Por ello llamó a a hacer un trabajo de lo que describió como “acupuntura criminal”, es decir, “trabajar exactamente en materia de prevención donde está la problemática”.
Por otra parte, destacó que el año pasado 589 de las víctimas fueron personas entre los 18 y los 39 años de edad, “ los jóvenes son los que están poniendo la sangre”, destacó al tiempo que alzó alarma pues también se contaron 50 víctimas menores de edad y que se registró 85 víctimas colaterales.
Se requiere prevención
Respecto a otros fenómenos delincuenciales, el Director interino del OIJ también observó con preocupación un aumento de 2.932 casos de estafa informática y de 1.178 en la estafa tradicional. “El mundo de la criminalidad está pasando sistemáticamente a la virtualidad. Es decir, cada vez los delincuentes ven que es más lucrativo, más sencillo, más fácil, les genera mejores créditos y menos riesgo a su integridad”, apuntó respecto a un fenómeno ya advertido por UNIVERSIDAD.

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En cuanto a los decomisos de droga realizados por el OIJ, Soto detalló que se pasó de 2.495 kilos de marihuana en 2024 a 10.3030 el año pasado; mientras que la cocaína pasó de 6.710 a 5.007. Además se detuvo a analizar el tema de la droga sintética, en particular metanfetaminas, de las cuales el año pasado se decomisó 50 paquetes que sumaron 51 kilos, “valorado en casi $3 millones”.
Al respecto, dijo que es “es un síntoma peligroso de lo que puede ocurrir en el país en el futuro”, pues también mencionó el tema del fentanilo: “Este tipo de mezclas son peligrosas, son nocivas, y aquí podría hablar de otros como las efedrinas, el pedrinas, la quetamina, una serie de sustancias que es lo que probablemente va a marcar el derrotero del consumo de drogas en el futuro y de la criminalidad en el país”.
Entre otros datos, Soto anotó que el año pasado se desarticuló 44 organizaciones criminales yque se tiene en investigación o como casos proyectados mas de cien.
Hacia el final de su presentación, Soto dedicó el trabajo de 2025 a Geiner Zamora Hidalgo, subjefe de la Delegación Regional de Pococí y Guácimo del OIJ asesinado en febrero del año pasado, y sentenció que “la policía es la medicina para el síntoma, pero no la cura para la enfermedad. La cura es la prevención y el desarrollo humano”.
Explicó al respecto que la policía hace “contención criminal, pero la cura es la prevención en todos los sentidos, no es prevención de presencia policial, es prevención en trabajar con la niñez, con la adolescencia y también el desarrollo humano, cultura, deporte, economía, educación. Si Costa Rica quiere solucionar sus problemas de criminalidad, tiene que invertir en policía, pero tiene que invertir más en el tema del desarrollo humano”.
Un tema al que pidió a la ciudadanía poner atención en las próximas elecciones.

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