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Carolina Vasco
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Comercios abiertos, mayor circulación de transporte público y ciudadanos regresando a sus puestos de trabajo marcaron este lunes el este de Caracas, dos días después de los bombardeos registrados contra instalaciones militares del país, en el marco de una operación internacional destinada a forzar la salida de Nicolás Maduro y de su esposa, la primera dama Cilia Flores, informó EFE.
La imagen de relativa normalidad contrasta con lo ocurrido durante el fin de semana, cuando gran parte de la actividad comercial permaneció paralizada y la movilidad urbana fue mínima.
Calles semivacías, estaciones de transporte cerradas y comercios con puertas abajo reflejaron el impacto inmediato de los ataques y la incertidumbre generada entre la población capitalina, según constató EFE.
El domingo, 4 de enero de 2026, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, hizo un llamado público a la ciudadanía para retomar las actividades cotidianas y comerciales, en un intento por proyectar control institucional y estabilidad tras los bombardeos.
A partir de ese mensaje, este lunes, 5 de enero de 2026, se observó una mayor presencia de unidades de transporte público, así como el retorno progresivo de empleados públicos y privados a sus labores habituales.
No obstante, el impacto psicológico de los ataques sigue latente entre los habitantes de las zonas afectadas. En sectores como Catia La Mar, donde varios edificios resultaron dañados por explosivos, residentes relataron escenas de pánico y confusión durante los bombardeos.
“Ya sé lo que siente la gente de Gaza”, afirmó uno de los vecinos entrevistados, al comparar su experiencia con las imágenes de conflictos armados vistas en medios internacionales, de acuerdo con testimonios recogidos por EFE.
Algunos afectados señalaron que el estruendo de las explosiones y los daños materiales serán recuerdos difíciles de borrar. Aunque la actividad económica comienza a reactivarse y la ciudad intenta recuperar su ritmo, persiste un ambiente de tensión y cautela ante la posibilidad de nuevos episodios de violencia.
Mientras tanto, las autoridades insisten en un mensaje de normalidad, en una Caracas que, pese a los bombardeos recientes, busca retomar su rutina diaria en medio de un escenario político y militar aún incierto.
Enlace externo: Caracas
Con información de EFE
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Fin de semana la actividad comercial permaneció paralizada
La imagen de relativa normalidad contrasta con lo ocurrido durante el fin de semana, cuando gran parte de la actividad comercial permaneció paralizada y la movilidad urbana fue mínima.
Calles semivacías, estaciones de transporte cerradas y comercios con puertas abajo reflejaron el impacto inmediato de los ataques y la incertidumbre generada entre la población capitalina, según constató EFE.
El domingo, 4 de enero de 2026, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, hizo un llamado público a la ciudadanía para retomar las actividades cotidianas y comerciales, en un intento por proyectar control institucional y estabilidad tras los bombardeos.
Mayor presencia de unidades de transporta público en Caracas
A partir de ese mensaje, este lunes, 5 de enero de 2026, se observó una mayor presencia de unidades de transporte público, así como el retorno progresivo de empleados públicos y privados a sus labores habituales.
No obstante, el impacto psicológico de los ataques sigue latente entre los habitantes de las zonas afectadas. En sectores como Catia La Mar, donde varios edificios resultaron dañados por explosivos, residentes relataron escenas de pánico y confusión durante los bombardeos.
“Ya sé lo que siente la gente de Gaza”, afirmó uno de los vecinos entrevistados, al comparar su experiencia con las imágenes de conflictos armados vistas en medios internacionales, de acuerdo con testimonios recogidos por EFE.
Algunos afectados señalaron que el estruendo de las explosiones y los daños materiales serán recuerdos difíciles de borrar. Aunque la actividad económica comienza a reactivarse y la ciudad intenta recuperar su ritmo, persiste un ambiente de tensión y cautela ante la posibilidad de nuevos episodios de violencia.
Mientras tanto, las autoridades insisten en un mensaje de normalidad, en una Caracas que, pese a los bombardeos recientes, busca retomar su rutina diaria en medio de un escenario político y militar aún incierto.
Enlace externo: Caracas
Con información de EFE
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