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Giovanna Alvear
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El Cuerpo de Agentes de Control Metropolitano impulsa en Quito un programa gratuito de terapias asistidas con animales dirigido a personas en situación de vulnerabilidad. La iniciativa combina canoterapia e hipoterapia para mejorar la calidad de vida de quienes presentan distintas condiciones físicas, psíquicas o de aprendizaje.
Actualmente, estas terapias benefician a 17 fundaciones públicas y privadas de la ciudad. El servicio ofrece atención integral con el apoyo de canes amaestrados y caballos entrenados, que acompañan procesos terapéuticos enfocados en el desarrollo físico, cognitivo y emocional de los usuarios.
El CACMQ trabaja con un equipo especializado conformado por cuatro agentes guías junto a sus canes y cuatro jinetes con sus caballos. Este grupo técnico atiende a personas con síndrome de Down, parálisis cerebral, trastorno del espectro autista (TEA), asperger, síndrome de Angelman, además de adultos mayores y personas con discapacidades físicas, intelectuales o con cuadros depresivos y psiquiátricos.
Cada sesión se desarrolla de forma coordinada. Un terapista del centro o fundación lidera el proceso. A él se suman un guía o jinete y el animal asignado, según la necesidad del paciente. El equipo adapta los ejercicios para cada caso. El objetivo es mejorar la movilidad, estimular el desarrollo cognitivo, fortalecer la motricidad fina y gruesa y contribuir al bienestar emocional.
Quienes deseen acceder a este servicio deben acercarse al Patronato San José. Esta entidad gestiona la integración de los usuarios a centros especializados donde se ejecutan las terapias asistidas con animales.
Las terapias asistidas con animales ofrecen beneficios concretos en tres ámbitos. En el área físico-motriz, el movimiento rítmico del caballo simula la marcha humana. Esto fortalece los músculos, mejora la postura y reduce la rigidez, especialmente en personas con lesiones medulares o parálisis cerebral.
En el plano cognitivo y comunicativo, la interacción con los animales estimula la memoria, la atención y el lenguaje. Este proceso facilita la expresión verbal en personas con dificultades de comunicación.
En el ámbito emocional y social, el contacto con los animales reduce el estrés y la ansiedad. También fortalece la autoestima y la confianza, a medida que los usuarios alcanzan objetivos durante las sesiones.
Con este programa, el CACMQ refuerza su labor de apoyo a los grupos de atención prioritaria. La institución utiliza el vínculo entre humanos y animales como una herramienta terapéutica que promueve la autonomía y mejora la calidad de vida en Quito.
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Actualmente, estas terapias benefician a 17 fundaciones públicas y privadas de la ciudad. El servicio ofrece atención integral con el apoyo de canes amaestrados y caballos entrenados, que acompañan procesos terapéuticos enfocados en el desarrollo físico, cognitivo y emocional de los usuarios.
Cómo funcionan las terapias y quiénes pueden acceder
El CACMQ trabaja con un equipo especializado conformado por cuatro agentes guías junto a sus canes y cuatro jinetes con sus caballos. Este grupo técnico atiende a personas con síndrome de Down, parálisis cerebral, trastorno del espectro autista (TEA), asperger, síndrome de Angelman, además de adultos mayores y personas con discapacidades físicas, intelectuales o con cuadros depresivos y psiquiátricos.
Cada sesión se desarrolla de forma coordinada. Un terapista del centro o fundación lidera el proceso. A él se suman un guía o jinete y el animal asignado, según la necesidad del paciente. El equipo adapta los ejercicios para cada caso. El objetivo es mejorar la movilidad, estimular el desarrollo cognitivo, fortalecer la motricidad fina y gruesa y contribuir al bienestar emocional.
Quienes deseen acceder a este servicio deben acercarse al Patronato San José. Esta entidad gestiona la integración de los usuarios a centros especializados donde se ejecutan las terapias asistidas con animales.
Beneficios terapéuticos en tres áreas clave
Las terapias asistidas con animales ofrecen beneficios concretos en tres ámbitos. En el área físico-motriz, el movimiento rítmico del caballo simula la marcha humana. Esto fortalece los músculos, mejora la postura y reduce la rigidez, especialmente en personas con lesiones medulares o parálisis cerebral.
En el plano cognitivo y comunicativo, la interacción con los animales estimula la memoria, la atención y el lenguaje. Este proceso facilita la expresión verbal en personas con dificultades de comunicación.
En el ámbito emocional y social, el contacto con los animales reduce el estrés y la ansiedad. También fortalece la autoestima y la confianza, a medida que los usuarios alcanzan objetivos durante las sesiones.
Con este programa, el CACMQ refuerza su labor de apoyo a los grupos de atención prioritaria. La institución utiliza el vínculo entre humanos y animales como una herramienta terapéutica que promueve la autonomía y mejora la calidad de vida en Quito.
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