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Giovanni Astudillo
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El impulso al financiamiento agropecuario en Ecuador marca un nuevo hito con la colocación de más de 51 millones de dólares en crédito productivo, canalizados a través del programa Crédito 7×7.
Esta iniciativa, liderada por BanEcuador, consolida una política pública enfocada en el desarrollo rural, la inclusión financiera y el fortalecimiento del sector agrícola, clave para la economía nacional.
El Crédito Productivo 7×7 ha permitido concretar 4 807 operaciones financieras, orientadas principalmente a pequeños y medianos productores agrícolas, quienes ahora cuentan con capital de trabajo y activos fijos para sembrar, tecnificarse y mejorar su productividad.
Este tipo de crédito agrícola en Ecuador responde a la necesidad de liquidez del campo, con condiciones diseñadas según los ciclos productivos.
Entre los principales atributos del programa destacan los montos de financiamiento, que van desde 500 hasta 250 000 dólares, destinados exclusivamente a fines productivos definidos en el marco normativo vigente.
Además, el crédito contempla períodos de gracia diferenciados, de hasta 36 meses para activos fijos y 12 meses para capital de trabajo, facilitando la inversión sostenible en el agro ecuatoriano.
Para acceder a este financiamiento para agricultores, los postulantes deben constar en el Registro de Agricultura Familiar Campesina (AFC) o en el Registro Nacional Agropecuario (RNA) del Ministerio de Agricultura y Ganadería, además de contar con el seguro agrícola o ganadero correspondiente.
Este esquema incluye la posibilidad de subvención estatal, reduciendo riesgos y fortaleciendo la sostenibilidad productiva.
El trabajo articulado entre BanEcuador y el Ministerio de Agricultura y Ganadería refleja una estrategia integral para reducir las brechas de acceso al crédito rural.
Además, dinamizar la economía local y generar empleo en el campo. Con el Crédito 7×7, el desarrollo agropecuario en Ecuador avanza con herramientas financieras que responden a las realidades del productor y potencian la soberanía alimentaria.
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Esta iniciativa, liderada por BanEcuador, consolida una política pública enfocada en el desarrollo rural, la inclusión financiera y el fortalecimiento del sector agrícola, clave para la economía nacional.
Crédito 7×7: acceso real al capital para el campo
El Crédito Productivo 7×7 ha permitido concretar 4 807 operaciones financieras, orientadas principalmente a pequeños y medianos productores agrícolas, quienes ahora cuentan con capital de trabajo y activos fijos para sembrar, tecnificarse y mejorar su productividad.
Este tipo de crédito agrícola en Ecuador responde a la necesidad de liquidez del campo, con condiciones diseñadas según los ciclos productivos.
Condiciones preferenciales para invertir y crecer
Entre los principales atributos del programa destacan los montos de financiamiento, que van desde 500 hasta 250 000 dólares, destinados exclusivamente a fines productivos definidos en el marco normativo vigente.
Además, el crédito contempla períodos de gracia diferenciados, de hasta 36 meses para activos fijos y 12 meses para capital de trabajo, facilitando la inversión sostenible en el agro ecuatoriano.
Requisitos claros y respaldo institucional
Para acceder a este financiamiento para agricultores, los postulantes deben constar en el Registro de Agricultura Familiar Campesina (AFC) o en el Registro Nacional Agropecuario (RNA) del Ministerio de Agricultura y Ganadería, además de contar con el seguro agrícola o ganadero correspondiente.
Este esquema incluye la posibilidad de subvención estatal, reduciendo riesgos y fortaleciendo la sostenibilidad productiva.
Impacto en desarrollo rural e inclusión financiera
El trabajo articulado entre BanEcuador y el Ministerio de Agricultura y Ganadería refleja una estrategia integral para reducir las brechas de acceso al crédito rural.
Además, dinamizar la economía local y generar empleo en el campo. Con el Crédito 7×7, el desarrollo agropecuario en Ecuador avanza con herramientas financieras que responden a las realidades del productor y potencian la soberanía alimentaria.
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