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Giovanni Astudillo
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El crecimiento económico en América Latina atraviesa uno de sus momentos más desafiantes de las últimas décadas. La región está marcada por una baja productividad, escasa innovación y dificultades para competir en la economía global.
En este contexto regional, Ecuador se suma al debate sobre cómo recuperar el dinamismo perdido, un tema central abordado por el Banco Mundial a partir de su más reciente informe sobre desarrollo y aprendizaje productivo.
En el marco del Future Commerce en Cuenca, William Maloney, economista jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, expuso los principales hallazgos del informe Recuperar el siglo perdido de crecimiento. Es una radiografía profunda de los desafíos estructurales que enfrenta la región.
El documento advierte que América Latina ha perdido terreno frente a economías más dinámicas debido a décadas de bajo crecimiento de la productividad, limitada innovación y escasa capacidad de aprendizaje económico. Es un fenómeno que impacta directamente en países como Ecuador.
Según el informe del Banco Mundial, la región ha experimentado lo que Maloney denomina un “siglo perdido”, marcado por la incapacidad de cerrar la brecha tecnológica con países desarrollados.
A diferencia de economías asiáticas, América Latina no logró consolidar procesos sostenidos de aprendizaje productivo que permitieran diversificar su matriz económica.
Este estancamiento se refleja en bajos niveles de inversión en investigación y desarrollo. Además, una limitada adopción tecnológica y empresas con dificultades para escalar, factores que afectan directamente la competitividad regional y la generación de empleo de calidad.
Uno de los conceptos centrales del informe es el de economías de aprendizaje, que plantea que el crecimiento no depende solo del capital o los recursos naturales, sino de la capacidad de experimentar, innovar y aprender de manera continua.
Maloney explicó que los países que prosperan son aquellos que facilitan la prueba y error, reducen riesgos para innovar y promueven entornos favorables para el emprendimiento.
En este contexto, Ecuador enfrenta el reto —y la oportunidad— de fortalecer su ecosistema de innovación, integrando academia, sector privado y políticas públicas orientadas al desarrollo productivo.
El informe del Banco Mundial subraya que las políticas públicas deben enfocarse en eliminar barreras que frenan la innovación.
Esto incluye mejorar la calidad de la educación técnica y universitaria, facilitar el acceso al financiamiento para empresas emergentes y modernizar regulaciones que limitan la competencia.
Maloney destacó que sin estas reformas estructurales, los países latinoamericanos seguirán dependiendo de sectores tradicionales con bajo valor agregado, lo que limita el crecimiento económico sostenible y la inclusión social.
Según el informe del Banco Mundial, Ecuador puede aprovechar su talento humano y diversidad productiva si adopta una agenda de crecimiento basada en aprendizaje, innovación y productividad.
El fortalecimiento de industrias tecnológicas, la digitalización de procesos productivos y la inserción en cadenas globales de valor son claves para avanzar.
Para el Banco Mundial, recuperar el crecimiento perdido no es una tarea inmediata, sino un proceso de largo plazo que requiere consistencia, inversión y liderazgo.
Maloney enfatizó que apoyar empresas dinámicas e innovadoras permitirá generar empleo de calidad, aumentar ingresos y reducir desigualdades estructurales.
La apuesta, concluyó, es transformar a América Latina —y a Ecuador— en regiones capaces de aprender, adaptarse y competir en un entorno económico global cada vez más exigente.
Enlace externo: Informe del Banco Mundial
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En este contexto regional, Ecuador se suma al debate sobre cómo recuperar el dinamismo perdido, un tema central abordado por el Banco Mundial a partir de su más reciente informe sobre desarrollo y aprendizaje productivo.
En el marco del Future Commerce en Cuenca, William Maloney, economista jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, expuso los principales hallazgos del informe Recuperar el siglo perdido de crecimiento. Es una radiografía profunda de los desafíos estructurales que enfrenta la región.
El documento advierte que América Latina ha perdido terreno frente a economías más dinámicas debido a décadas de bajo crecimiento de la productividad, limitada innovación y escasa capacidad de aprendizaje económico. Es un fenómeno que impacta directamente en países como Ecuador.
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El “siglo perdido” del crecimiento económico
Según el informe del Banco Mundial, la región ha experimentado lo que Maloney denomina un “siglo perdido”, marcado por la incapacidad de cerrar la brecha tecnológica con países desarrollados.
A diferencia de economías asiáticas, América Latina no logró consolidar procesos sostenidos de aprendizaje productivo que permitieran diversificar su matriz económica.
Este estancamiento se refleja en bajos niveles de inversión en investigación y desarrollo. Además, una limitada adopción tecnológica y empresas con dificultades para escalar, factores que afectan directamente la competitividad regional y la generación de empleo de calidad.
Economías de aprendizaje es el nuevo motor del desarrollo
Uno de los conceptos centrales del informe es el de economías de aprendizaje, que plantea que el crecimiento no depende solo del capital o los recursos naturales, sino de la capacidad de experimentar, innovar y aprender de manera continua.
Maloney explicó que los países que prosperan son aquellos que facilitan la prueba y error, reducen riesgos para innovar y promueven entornos favorables para el emprendimiento.
En este contexto, Ecuador enfrenta el reto —y la oportunidad— de fortalecer su ecosistema de innovación, integrando academia, sector privado y políticas públicas orientadas al desarrollo productivo.
Políticas públicas para transformar la estructura productiva
El informe del Banco Mundial subraya que las políticas públicas deben enfocarse en eliminar barreras que frenan la innovación.
Esto incluye mejorar la calidad de la educación técnica y universitaria, facilitar el acceso al financiamiento para empresas emergentes y modernizar regulaciones que limitan la competencia.
Maloney destacó que sin estas reformas estructurales, los países latinoamericanos seguirán dependiendo de sectores tradicionales con bajo valor agregado, lo que limita el crecimiento económico sostenible y la inclusión social.
El rol de Ecuador en la nueva agenda regional
Según el informe del Banco Mundial, Ecuador puede aprovechar su talento humano y diversidad productiva si adopta una agenda de crecimiento basada en aprendizaje, innovación y productividad.
El fortalecimiento de industrias tecnológicas, la digitalización de procesos productivos y la inserción en cadenas globales de valor son claves para avanzar.
Recuperar el crecimiento para las próximas generaciones
Para el Banco Mundial, recuperar el crecimiento perdido no es una tarea inmediata, sino un proceso de largo plazo que requiere consistencia, inversión y liderazgo.
Maloney enfatizó que apoyar empresas dinámicas e innovadoras permitirá generar empleo de calidad, aumentar ingresos y reducir desigualdades estructurales.
La apuesta, concluyó, es transformar a América Latina —y a Ecuador— en regiones capaces de aprender, adaptarse y competir en un entorno económico global cada vez más exigente.
Enlace externo: Informe del Banco Mundial
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