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Atención a estilos discursivos
Atender a todos los actores revela el sentido de la política internacional.
Antonio Mosquera Aguilar
2 de enero de 2026
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00:00h
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Este año, se debe profundizar en el análisis del discurso. En EUA, existen diferentes estilos en la comunicación de importantes decisiones sobre los asuntos mundiales. Estos se obtienen, gracias a la traducción por inteligencia artificial. Aunque puede ser subjetivo, sigue un intento.
La defensa de la soberanía necesita del conocimiento de las justificaciones de todos los actores.
Donald Trump sorprende con su expresión directa, muchas veces carente de argumentación y la proyección hacia el futuro. Sus dos últimos discursos: el de la Armada y la visión sobre los asuntos mundiales son ejemplos de voluntad, sin exponer justificación o establecimiento de una situación deseada. Creará los buques clase Trump para fortalecer a la Marina y nada más. Lo mismo sobre la acción de EUA en el mundo, señala lo buscado sin señalar razones. No se puede decir que carezca de valores, porque en la promoción de la paz en Ucrania se limita a decir que está muriendo mucha gente. Ninguna otra explicación o justificación. Directo y escueto, algunos lo señalan de polarizante, de retórica simple y promesas de grandeza.
En cambio, es una alta pieza de retórica la comunicación de J. D. Vance, el vicepresidente de EUA. Un ejemplo: discurso sobre la decadencia europea del 14 de febrero del año pasado. Criticó su agresividad mundial sin base militar, pero bajo el cobijo de EUA; la involución energética y supuesta política de conservación; en medio de un declive demográfico, donde se incrementa la inmigración culturalmente diversa y hasta antieuropea. Un ejemplo ridículo es el mensaje de final de año del presidente español; evitó mencionar la Navidad. Un país caracterizado por el catolicismo generó un personaje beneficiado con el negocio de meretrices y la agresión contra las mujeres en el seno mismo del socialismo, quisquilloso con mencionar el nacimiento de Cristo. Y lo increíble, favorecido por ciegos votantes, donde aceptan la corrupción basados en el rechazo al franquismo terminado hace 50 años. Se podría mencionar también situaciones en Francia y otros países, donde se suspenden los mercadillos navideños o el uso de la cruz para no molestar a los recién llegados. Vance se convirtió en un nuevo Pericles, al elogiar a la democracia sobre bases de fortaleza y grandeza nacional.
La claridad discursiva está presente en toda comunicación de Marco Rubio, el secretario de Estado de EUA. Sus intervenciones son silogismos elaborados para establecer el fundamento de las acciones, algunas veces de fuerza. Siempre vincula los principios rectores de las relaciones internacionales, las decisiones presidenciales, el curso de acción y la finalidad esperada.
Nunca antes como ahora es necesario analizar la política exterior de EUA, pues hay afectación a los intereses nacionales y de los emigrados que trabajan honradamente. Aunque ha habido corrección de las políticas, inicialmente han sido agresivas contra el país. Las amenazas a los conciudadanos por un asunto administrativo, muchos con hijos de nacionalidad estadounidense, son incomprensibles. Evitar la condena es un reto. Tampoco comprarse líos ajenos. Explicar a la élite de EUA los verdaderos intereses de una relación constructiva. El choque inmediato con el discurso trumpista se produce por la crudeza al exponer sus objetivos nacionales. Se demanda completarlo con otras fuentes. El desafío es devolver buen juicio y afán de colaboración, así como sostener una demanda de respeto a la soberanía nacional. Llamar a la tolerancia en la migración, corrigiendo faltas administrativas y reprimir la criminalidad organizada para bien de ambas sociedades. Será un año difícil en relaciones internacionales.
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