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Shirley Ibañez
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La periodista Vesna Marinkovic del medio Energía Bolivia entrevistó al experto en petróleo Andrés Brockmann, quien explicó la situación del país con respecto al litio y las perspectivas a futuro. La Razón comparte la publicación:
1 Hay en Bolivia actualmente una urgencia por el tema litio? ¿Algo así como que si no se hace, nos morimos todos?
Yo no hablaría de “apocalipsis del litio”, pero sí de una ventana de oportunidad que se achica.
Bolivia está en una situación fiscal complicada, con renta gasífera en declive, subsidios caros a combustibles y pocas fuentes nuevas de divisas. En ese contexto, el litio puede ser un pilar relevante de ingresos, inversión y empleo, pero no es la bala de plata que va a salvar al país, podría ser uno de los componentes de la solución, eso sí, siempre y cuando sea adecuadamente gestionado.
Además, el mercado cambió. Los precios del litio se dispararon en 2021 y 2022, luego cayeron más de 80 por ciento por la combinación de sobreoferta y menor crecimiento de la demanda, y recién ahora muestran señales de estabilización y eventual recuperación moderada.
Eso significa que la “fiesta” de precios excepcionales ya pasó y que, si seguimos postergando, entraremos tarde y con menos margen para equivocarnos.
Internamente, después de más de 15 años de discursos y más de 1.000 millones de dólares asignados al proyecto estatal, seguimos con volúmenes irrelevantes en el contexto internacional y una producción que, en buena medida, se mantiene en escala piloto, lo que pone seriamente en duda la rentabilidad de la inversión realizada en YLB.
Creo que se deberían aprovechar los avances técnicos logrados en estos años y adecuar los acuerdos y contratos a la legislación a ser aprobada, la misma que debería ser una prioridad nacional.
Dicho eso, no comparto la lógica de “aprueben cualquier cosa porque si no, se acaba el mundo”. Hay urgencia para ordenar la casa: clarificar el marco legal, asegurar licencias socioambientales serias, definir cómo se gestionará el agua, temas de reinyección y cómo se distribuirán los riesgos y beneficios. El litio es más importante para Bolivia que el litio boliviano para el mundo, y justamente por eso no podemos tratarlo ni como una lotería ni como un salvavidas desesperado, sino como una política de Estado bien diseñada.
2 Usted sostuvo hace poco que China cuenta con la mayor capacidad de refinación de litio, ¿es esa una ventaja que Bolivia podría perder frente a presiones para revisar o anular los contratos de industrialización del litio firmados precisamente con empresas de China y Rusia, durante el gobierno de Luis Arce?
Es cierto que China concentra hoy la mayor capacidad de refinación de litio a nivel mundial. Diversas estimaciones ubican su participación en torno a 70 a 80 por ciento de la capacidad de refinado de químicos de litio, además de una posición dominante en cátodos y baterías.
Esto le da una ventaja industrial real: tecnología probada, escala y acceso directo a la demanda.
Para Bolivia, vincularse con actores que ya están integrados en esas cadenas puede acelerar el aprendizaje, el acceso a mercados y la financiación. El consorcio CBC, que incluye a CATL, firmó precisamente un contrato para dos plantas de EDL por al menos 1.000 millones de dólares y una capacidad objetivo de 35.000 t/año de carbonato de litio, este volumen de producción en términos internacionales es bajo y no afectaría en lo más mínimo los balances de oferta y demanda a nivel mundial, es por eso que debemos buscar incrementar el número de actores y contratos para producir más carbonato y convertirnos en un actor relevante.
“Es necesario ser claro de que el rol de YLB y las empresas no es suplir las responsabilidades del Estado en cuanto a infraestructura, salud y educación.”
Creo que es necesario entender la “ventaja” no reside en un contrato específico ni en un país en particular. Lo que perderíamos, si nuestra señal al mundo es que ningún acuerdo sobrevive a los cambios políticos internos, es credibilidad como contraparte. Esa pérdida de confianza afecta por igual a socios chinos, rusos, europeos o norteamericanos, y se traduce en mayor prima de riesgo, peores términos económicos y, a veces, en arbitrajes costosos. En mi opinión, mientras más las contrapartes mejor, el único requisito es respeten la ley, está por demás decir que tienen que tener la capacidad técnica y financiera.
En resumen: la discusión central no debería ser “con China sí o no”, sino “con quién, bajo qué reglas y con qué distribución de riesgos”. Adecuar los contratos bajo la nueva legislación y que sigan criterios técnicos, transparencia sería lo más indicado. Debemos trabajar de forma ágil para monetizar los recursos de litio de forma pragmática e intentar eliminar o disminuir la injerencia política en un tema técnico.
3 Sabe usted qué intereses privados bolivianos conjugan negocios con la rusa Uranium One Group y la china CBC (un consorcio que incluye a CATL) para la industrialización del litio mediante tecnología de extracción directa (EDL)?
No conozco ninguno, y hasta que los contratos sean aprobados por el parlamento, los mismos no tienen validez, hasta donde sé y en base a la documentación oficial conocida, los contratos de servicios se firman entre Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), como empresa pública nacional estratégica, y las compañías extranjeras Uranium One Group (U1G) y Hong Kong CBC. A nivel 43formal, los socios directos del Estado son esas empresas.
Una vez los contratos sean aprobados, es razonable suponer que, alrededor de cada proyecto, existirán empresas bolivianas que provean transporte, construcción, servicios ambientales, alimentación, seguridad y otros. Lo mismo ocurre en cualquier proyecto minero o energético de escala.
4 Para realizar una estrategia favorable al desarrollo del litio en Bolivia, esta debe venir del Estado o del sector privado?
Por mandato constitucional, los recursos evaporíticos son de dominio directo, indivisible e imprescriptible del Estado boliviano. Eso significa que la definición de la política de litio necesariamente nace en el Estado: leyes, regalías, límites ambientales, rol de YLB, participación de regiones y comunidades. Es probable que para dinamizar el sector se tengan que hacer cambios profundos en este marco legal.
La estrategia debe venir del Estado, el sector privado debe acatar las leyes y aplicarlas, sin embargo, la legislación debe ser lo suficientemente competitiva para atraer inversión de riesgo en un contexto de elevada competencia y precios bajos. El Estado debe comprender que los privados tienen opciones de inversión, no solo en litio, pero en otros proyectos también.
Los siguientes puntos resumen lo que considero podría aplicarse en nuestro caso boliviano:
En mi visión, lo saludable sería avanzar hacia esquemas de contratos de Servicios o APPs con cierres financieros por hitos, matrices de riesgo bien diseñadas y gobernanza mixta, pero con el Estado manteniendo el control de las decisiones estratégicas. Ni estatismo aislado que nos condene a seguir en piloto, ni privatización de facto sin controles; una competencia ordenada por capital, tecnología y desempeño.
5 Usted recomienda cierres financieros por hitos verificables, vinculados a metas de producción, estándares ESG y cumplimiento regulatorio; matrices de asignación de “Enmendar” no significa demoler lo hecho, sino: riesgos, que distribuyan claramente responsabilidades en áreas como logística, suministro de energía, agua, cumplimiento normativo y fuerza mayor, ¿se hizo todo esto durante el gobierno de Evo Morales en el tema litio?
Como en el cacho, se anota lo que se ve… Los números hablan por sí solos, con los actuales valores de producción es improbable que YLB pague su deuda con el Banco Central, y así debería pensar en hacer un impairment contable lo antes posible, las responsabilidades sobre esas decisiones las tendrá que tomar la autoridad que corresponda.
Entre 2012 y 2021 se asignaron alrededor de 1.000 millones de dólares al proyecto de industrialización del litio. De ese monto el valor acumulado de exportaciones de carbonato de litio en 13 años fue del 3,36 por ciento de los recursos asignados según información presentada por CEDIB.
Uno de los cuestionamientos centrales de estudios independientes es que se quiso replicar el modelo evaporítico de Atacama en Uyuni, ignorando diferencias clave:
Pero sería injusto negar todo lo construido: se formó capacidad técnica (pero no se la retuvo), se levantó infraestructura básica y se avanzó en laboratorios y pilotos. Pero no se trabajó con la lógica moderna de hitos verificables, estándares ESG de clase mundial y distribución transparente de riesgos. Precisamente por esas lecciones hoy es tan importante no repetir el mismo esquema.
6 Se debería enmendar el gasto sin resultados de más de mil millones de dólares para la industrialización del litio en los salares de Uyuni y Coipasa, durante el gobierno de Evo Morales?
Hay que distinguir entre lo que ya es irrecuperable como gasto hundido y lo que todavía puede rescatarse.
Según los datos compilados por CEDIB, al proyecto estatal se le asignaron cerca de 1.231,5 millones de dólares en una década, de los cuales alrededor de 585,9 millones se ejecutaron, con una producción y exportaciones muy por debajo de lo esperado. Es evidente que los resultados no corresponden a la magnitud de los recursos comprometidos, es ahí donde entra la necesidad de aplicar un impairment y revisar cómo implementarlo en una entidad pública.
“Enmendar” no significa demoler lo hecho, sino:
Lo peor que podríamos hacer es simplemente “pasar la página” sin aprender de los errores, y luego repetir el mismo patrón con otros nombres y socios. Pero tampoco tiene sentido caer en una lógica de ajuste puramente punitivo que paralice al sector. El desafío es transformar una experiencia cara y mal gestionada en la base de un rediseño serio, con métricas claras y rendición de cuentas permanente.
7 El litio parece ser una piedra en el zapato de los gobernantes, ¿si se anulan los contratos con Uranium One Group y la china CBC, un nuevo proceso licitatorio nos beneficiaría o perjudicaría?
Considero que los contratos se tienen que adecuar a la nueva realidad legislativa, no anular, esto para poder avanzar rápido, Bolivia no tiene el lujo del tiempo, estamos contra reloj en las cuentas fiscales y también en la ventana de oportunidad del litio. Se tienen que aprovechar los avances alcanzados con los contratos negociados y con todos los proponentes serios que demostraron su capacidad técnica para procesar las salmueras bolivianas.
Lo que si considero es que ambos contratos deberán ser cuidadosamente revisados, desde su esquema financiero, tributario y técnico, incluyendo la tecnología a ser aplicada, para que su posterior aprobación congresal también sea rápida. Será necesario entender algunas diferencias entre los montos de inversión comprometidos y las capacidades de diseño, mismas que muestran diferencias que necesitan ser explicadas.
En paralelo se podrán realizar diversos procesos no excluyentes para permitir la participación de más actores, mientras más empresas serias muestren interés, mejor para Bolivia, esto sobre la base de una legislación ágil y atractiva, con roles definidos para YLB, los proponentes y su posterior interacción con las regiones y comunidades.
Por último, se deben revisar las propuestas aprobadas técnicamente de las convocatorias que no lograron avanzar por priorizar la ideología política enfrente del bienestar general en la implementación de proyectos que podrían generar valor para todos los bolivianos.
En su criterio, ¿qué rol debería jugar el litio en la economía boliviana y la transición energética?
8 Para mí, el litio debería ser una de las columnas importantes de la economía boliviana, pero no el único pilar ni el gran mito salvador, eso es una mentira y debemos sacarlo de la cabeza, pero por sobre todo despolitizar el tema.
En términos económicos, su rol debería ser:
En síntesis, el litio debería ser tratado como un activo estratégico de largo plazo, gestionado con realismo económico, sobriedad política y respeto socioambiental. No es una maldición ni una varita mágica. Es una oportunidad grande que solo se concretará si hacemos lo que hasta ahora no hemos logrado hacer: competir por capital, tecnología y talento con reglas claras, plazos cumplibles y contratos que alineen de verdad el interés público con el privado.
Andrés Brockmann es un ejecutivo boliviano con trayectoria en petróleo y litio. Ingeniero con tres maestrías y especialista en mercados de energía, trabajó en una refinería de 100 mil barriles/día en Japón, donde lideró optimización de crudos, negociación de suministros y gestión de riesgos. En Sudamérica asumió roles ejecutivos en proyectos de litio en el Triángulo del Litio, enfocados en salmueras complejas, extracción directa y gestión hídrica, integrando visión técnica, comercial y socioambiental. También fue director de la CBHE, impulsando debates sobre transición energética y seguridad del sector. Actualmente dirige la consultora AquaLitos.
Vesna Marinkovic-Energía Bolivia
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1 Hay en Bolivia actualmente una urgencia por el tema litio? ¿Algo así como que si no se hace, nos morimos todos?
Yo no hablaría de “apocalipsis del litio”, pero sí de una ventana de oportunidad que se achica.
Bolivia está en una situación fiscal complicada, con renta gasífera en declive, subsidios caros a combustibles y pocas fuentes nuevas de divisas. En ese contexto, el litio puede ser un pilar relevante de ingresos, inversión y empleo, pero no es la bala de plata que va a salvar al país, podría ser uno de los componentes de la solución, eso sí, siempre y cuando sea adecuadamente gestionado.
Además, el mercado cambió. Los precios del litio se dispararon en 2021 y 2022, luego cayeron más de 80 por ciento por la combinación de sobreoferta y menor crecimiento de la demanda, y recién ahora muestran señales de estabilización y eventual recuperación moderada.
Eso significa que la “fiesta” de precios excepcionales ya pasó y que, si seguimos postergando, entraremos tarde y con menos margen para equivocarnos.
Internamente, después de más de 15 años de discursos y más de 1.000 millones de dólares asignados al proyecto estatal, seguimos con volúmenes irrelevantes en el contexto internacional y una producción que, en buena medida, se mantiene en escala piloto, lo que pone seriamente en duda la rentabilidad de la inversión realizada en YLB.
Creo que se deberían aprovechar los avances técnicos logrados en estos años y adecuar los acuerdos y contratos a la legislación a ser aprobada, la misma que debería ser una prioridad nacional.
Dicho eso, no comparto la lógica de “aprueben cualquier cosa porque si no, se acaba el mundo”. Hay urgencia para ordenar la casa: clarificar el marco legal, asegurar licencias socioambientales serias, definir cómo se gestionará el agua, temas de reinyección y cómo se distribuirán los riesgos y beneficios. El litio es más importante para Bolivia que el litio boliviano para el mundo, y justamente por eso no podemos tratarlo ni como una lotería ni como un salvavidas desesperado, sino como una política de Estado bien diseñada.
2 Usted sostuvo hace poco que China cuenta con la mayor capacidad de refinación de litio, ¿es esa una ventaja que Bolivia podría perder frente a presiones para revisar o anular los contratos de industrialización del litio firmados precisamente con empresas de China y Rusia, durante el gobierno de Luis Arce?
Es cierto que China concentra hoy la mayor capacidad de refinación de litio a nivel mundial. Diversas estimaciones ubican su participación en torno a 70 a 80 por ciento de la capacidad de refinado de químicos de litio, además de una posición dominante en cátodos y baterías.
Esto le da una ventaja industrial real: tecnología probada, escala y acceso directo a la demanda.
Para Bolivia, vincularse con actores que ya están integrados en esas cadenas puede acelerar el aprendizaje, el acceso a mercados y la financiación. El consorcio CBC, que incluye a CATL, firmó precisamente un contrato para dos plantas de EDL por al menos 1.000 millones de dólares y una capacidad objetivo de 35.000 t/año de carbonato de litio, este volumen de producción en términos internacionales es bajo y no afectaría en lo más mínimo los balances de oferta y demanda a nivel mundial, es por eso que debemos buscar incrementar el número de actores y contratos para producir más carbonato y convertirnos en un actor relevante.
“Es necesario ser claro de que el rol de YLB y las empresas no es suplir las responsabilidades del Estado en cuanto a infraestructura, salud y educación.”
Creo que es necesario entender la “ventaja” no reside en un contrato específico ni en un país en particular. Lo que perderíamos, si nuestra señal al mundo es que ningún acuerdo sobrevive a los cambios políticos internos, es credibilidad como contraparte. Esa pérdida de confianza afecta por igual a socios chinos, rusos, europeos o norteamericanos, y se traduce en mayor prima de riesgo, peores términos económicos y, a veces, en arbitrajes costosos. En mi opinión, mientras más las contrapartes mejor, el único requisito es respeten la ley, está por demás decir que tienen que tener la capacidad técnica y financiera.
En resumen: la discusión central no debería ser “con China sí o no”, sino “con quién, bajo qué reglas y con qué distribución de riesgos”. Adecuar los contratos bajo la nueva legislación y que sigan criterios técnicos, transparencia sería lo más indicado. Debemos trabajar de forma ágil para monetizar los recursos de litio de forma pragmática e intentar eliminar o disminuir la injerencia política en un tema técnico.
3 Sabe usted qué intereses privados bolivianos conjugan negocios con la rusa Uranium One Group y la china CBC (un consorcio que incluye a CATL) para la industrialización del litio mediante tecnología de extracción directa (EDL)?
No conozco ninguno, y hasta que los contratos sean aprobados por el parlamento, los mismos no tienen validez, hasta donde sé y en base a la documentación oficial conocida, los contratos de servicios se firman entre Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), como empresa pública nacional estratégica, y las compañías extranjeras Uranium One Group (U1G) y Hong Kong CBC. A nivel 43formal, los socios directos del Estado son esas empresas.
Una vez los contratos sean aprobados, es razonable suponer que, alrededor de cada proyecto, existirán empresas bolivianas que provean transporte, construcción, servicios ambientales, alimentación, seguridad y otros. Lo mismo ocurre en cualquier proyecto minero o energético de escala.
4 Para realizar una estrategia favorable al desarrollo del litio en Bolivia, esta debe venir del Estado o del sector privado?
Por mandato constitucional, los recursos evaporíticos son de dominio directo, indivisible e imprescriptible del Estado boliviano. Eso significa que la definición de la política de litio necesariamente nace en el Estado: leyes, regalías, límites ambientales, rol de YLB, participación de regiones y comunidades. Es probable que para dinamizar el sector se tengan que hacer cambios profundos en este marco legal.
La estrategia debe venir del Estado, el sector privado debe acatar las leyes y aplicarlas, sin embargo, la legislación debe ser lo suficientemente competitiva para atraer inversión de riesgo en un contexto de elevada competencia y precios bajos. El Estado debe comprender que los privados tienen opciones de inversión, no solo en litio, pero en otros proyectos también.
Los siguientes puntos resumen lo que considero podría aplicarse en nuestro caso boliviano:
- El Estado defina la estrategia nacional, la planificación del uso del agua, reinyección, la matriz energética, el nivel de regalías e impuestos y las salvaguardas socioambientales. /p>
- YLB asuma un rol de socio público exigente, con capacidad técnica para negociar, fiscalizar y capturar valor.
- El sector privado aporte capital, tecnología, ejecución, acceso a mercados y capital, asumiendo riesgos reales y con las debidas protecciones a su inversión y propiedad Intelectual.
En mi visión, lo saludable sería avanzar hacia esquemas de contratos de Servicios o APPs con cierres financieros por hitos, matrices de riesgo bien diseñadas y gobernanza mixta, pero con el Estado manteniendo el control de las decisiones estratégicas. Ni estatismo aislado que nos condene a seguir en piloto, ni privatización de facto sin controles; una competencia ordenada por capital, tecnología y desempeño.
5 Usted recomienda cierres financieros por hitos verificables, vinculados a metas de producción, estándares ESG y cumplimiento regulatorio; matrices de asignación de “Enmendar” no significa demoler lo hecho, sino: riesgos, que distribuyan claramente responsabilidades en áreas como logística, suministro de energía, agua, cumplimiento normativo y fuerza mayor, ¿se hizo todo esto durante el gobierno de Evo Morales en el tema litio?
Como en el cacho, se anota lo que se ve… Los números hablan por sí solos, con los actuales valores de producción es improbable que YLB pague su deuda con el Banco Central, y así debería pensar en hacer un impairment contable lo antes posible, las responsabilidades sobre esas decisiones las tendrá que tomar la autoridad que corresponda.
Entre 2012 y 2021 se asignaron alrededor de 1.000 millones de dólares al proyecto de industrialización del litio. De ese monto el valor acumulado de exportaciones de carbonato de litio en 13 años fue del 3,36 por ciento de los recursos asignados según información presentada por CEDIB.
Uno de los cuestionamientos centrales de estudios independientes es que se quiso replicar el modelo evaporítico de Atacama en Uyuni, ignorando diferencias clave:
- Llueve hasta veinte veces más.
- La evaporación media anual es menos de la mitad.
- La relación magnesio/litio es cerca de tres veces mayor.
- La concentración de litio es cinco veces menor.
Pero sería injusto negar todo lo construido: se formó capacidad técnica (pero no se la retuvo), se levantó infraestructura básica y se avanzó en laboratorios y pilotos. Pero no se trabajó con la lógica moderna de hitos verificables, estándares ESG de clase mundial y distribución transparente de riesgos. Precisamente por esas lecciones hoy es tan importante no repetir el mismo esquema.
6 Se debería enmendar el gasto sin resultados de más de mil millones de dólares para la industrialización del litio en los salares de Uyuni y Coipasa, durante el gobierno de Evo Morales?
Hay que distinguir entre lo que ya es irrecuperable como gasto hundido y lo que todavía puede rescatarse.
Según los datos compilados por CEDIB, al proyecto estatal se le asignaron cerca de 1.231,5 millones de dólares en una década, de los cuales alrededor de 585,9 millones se ejecutaron, con una producción y exportaciones muy por debajo de lo esperado. Es evidente que los resultados no corresponden a la magnitud de los recursos comprometidos, es ahí donde entra la necesidad de aplicar un impairment y revisar cómo implementarlo en una entidad pública.
“Enmendar” no significa demoler lo hecho, sino:
- Realizar una evaluación independiente, técnica y pública del proyecto, comparando objetivos, costos y resultados.
- Determinar qué activos son útiles (plantas, líneas eléctricas, caminos, laboratorios) y cómo integrarlos de manera eficiente en cualquier esquema futuro, incluido uno basado en los diferentes proyectos de EDL.
- Identificar responsabilidades administrativas, técnicas o incluso penales, si existieron irregularidades.
- Corregir el diseño institucional: gobernanza, procesos de toma de decisiones, relación con las regiones, universidades y las comunidades.
Lo peor que podríamos hacer es simplemente “pasar la página” sin aprender de los errores, y luego repetir el mismo patrón con otros nombres y socios. Pero tampoco tiene sentido caer en una lógica de ajuste puramente punitivo que paralice al sector. El desafío es transformar una experiencia cara y mal gestionada en la base de un rediseño serio, con métricas claras y rendición de cuentas permanente.
7 El litio parece ser una piedra en el zapato de los gobernantes, ¿si se anulan los contratos con Uranium One Group y la china CBC, un nuevo proceso licitatorio nos beneficiaría o perjudicaría?
Considero que los contratos se tienen que adecuar a la nueva realidad legislativa, no anular, esto para poder avanzar rápido, Bolivia no tiene el lujo del tiempo, estamos contra reloj en las cuentas fiscales y también en la ventana de oportunidad del litio. Se tienen que aprovechar los avances alcanzados con los contratos negociados y con todos los proponentes serios que demostraron su capacidad técnica para procesar las salmueras bolivianas.
Lo que si considero es que ambos contratos deberán ser cuidadosamente revisados, desde su esquema financiero, tributario y técnico, incluyendo la tecnología a ser aplicada, para que su posterior aprobación congresal también sea rápida. Será necesario entender algunas diferencias entre los montos de inversión comprometidos y las capacidades de diseño, mismas que muestran diferencias que necesitan ser explicadas.
En paralelo se podrán realizar diversos procesos no excluyentes para permitir la participación de más actores, mientras más empresas serias muestren interés, mejor para Bolivia, esto sobre la base de una legislación ágil y atractiva, con roles definidos para YLB, los proponentes y su posterior interacción con las regiones y comunidades.
Por último, se deben revisar las propuestas aprobadas técnicamente de las convocatorias que no lograron avanzar por priorizar la ideología política enfrente del bienestar general en la implementación de proyectos que podrían generar valor para todos los bolivianos.
En su criterio, ¿qué rol debería jugar el litio en la economía boliviana y la transición energética?
8 Para mí, el litio debería ser una de las columnas importantes de la economía boliviana, pero no el único pilar ni el gran mito salvador, eso es una mentira y debemos sacarlo de la cabeza, pero por sobre todo despolitizar el tema.
En términos económicos, su rol debería ser:
- Macro y fiscal: generar divisas y recaudación que ayuden a reducir la dependencia de los hidrocarburos, pero para esto tenemos que apuntar a maximizar el uso de nuestros recursos y no limitarnos a dos contratos, para esto deberemos entender las limitaciones en cuanto a disponibilidad de agua de proceso y potencia eléctrica.
- Productivo y tecnológico: ser el núcleo de un clúster de química fina, materiales y servicios en torno a salmueras, los proyectos necesitarán varios servicios que podrán desarrollar competencias regionales, departamentales y nacionales para poder abastecer sus necesidades. El efecto multiplicador puede ser más importante que las regalías del litio.
- Territorial: servir como palanca para mejorar infraestructura, agua y energía en Potosí y Oruro, con planes claros de diversificación local, para las comunidades. Es necesario ser claro de que el rol de YLB y las empresas no es suplir las responsabilidades del Estado en cuanto a infraestructura, salud y educación.
En síntesis, el litio debería ser tratado como un activo estratégico de largo plazo, gestionado con realismo económico, sobriedad política y respeto socioambiental. No es una maldición ni una varita mágica. Es una oportunidad grande que solo se concretará si hacemos lo que hasta ahora no hemos logrado hacer: competir por capital, tecnología y talento con reglas claras, plazos cumplibles y contratos que alineen de verdad el interés público con el privado.
PERFIL
Andrés Brockmann es un ejecutivo boliviano con trayectoria en petróleo y litio. Ingeniero con tres maestrías y especialista en mercados de energía, trabajó en una refinería de 100 mil barriles/día en Japón, donde lideró optimización de crudos, negociación de suministros y gestión de riesgos. En Sudamérica asumió roles ejecutivos en proyectos de litio en el Triángulo del Litio, enfocados en salmueras complejas, extracción directa y gestión hídrica, integrando visión técnica, comercial y socioambiental. También fue director de la CBHE, impulsando debates sobre transición energética y seguridad del sector. Actualmente dirige la consultora AquaLitos.
Vesna Marinkovic-Energía Bolivia
The post Andrés Brockmann: Yo no hablaría de ‘apocalipsis del litio’, pero sí de una oportunidad que se achica appeared first on La Razón.
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