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La antorcha
Amnesia política selectiva
El presidente Arévalo actuó de manera improvisada y desesperada en solitario.
Luis Fernando Andrade Falla
8 de marzo de 2026
|
00:04h
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El presidente de la República, Bernardo Arévalo, en las vísperas de las trascendentales elecciones para magistrados titulares y suplentes que integrarían la próxima Corte de Constitucionalidad por parte de la Corte Suprema de Justicia y del Congreso de la República, se pronunció señalando a los Estados Unidos de favorecer a determinados candidatos que, a su criterio, no eran íntegros ni idóneos. El presidente Arévalo actuó de manera improvisada y desesperada en solitario, sin el acompañamiento de la vicepresidenta, Karin Herrera, ni de su gabinete de gobierno, sin apoyos sectoriales, ni ciudadanos, reflejando una vez más su posición precaria y cada vez más aislada y retraída.
El gobierno de Biden presionó al anterior Congreso de la República para que se diera finalmente la toma de posesión de Bernardo Arévalo.
Al referirse a la posición de los Estados Unidos en estas circunstancias, expresó: “Esta situación es altamente irregular y preocupante. Acciones como estas pueden afectar el excelente estado de las relaciones entre nuestro gobierno y el de los Estados Unidos y, por ello, ya iniciamos las consultas con el Departamento de Estado para aclarar esta situación”. Arévalo, aún intranquilo, volvió a pronunciarse el día en que se iba a dar la votación en el Congreso de la República, refiriéndose así: “Esto se está dando en el marco de presiones externas inaceptables para coaccionar el voto a favor de un candidato específico. En este día crucial, en nombre de la unidad nacional que represento, hago un llamado a los diputados y diputadas del Congreso de la República para que, fieles al mandato del pueblo, que es el soberano, voten con conciencia, voten con libertad, con sentido de dignidad rechacen coacciones de cualquier índole y proveniencia”.
El presidente Arévalo, ante esta desafortunada situación de política interna y externa, que se hizo pública innecesariamente, “quemó sus naves”, dejando dudas y preocupaciones de cómo se desarrollará de ahora en adelante la relación, que es muy importante, con los Estados Unidos. Ciertamente, esta relación bilateral ha venido sufriendo sus complicaciones, que se pusieron en evidencia desde los cambios un tanto abruptos de los principales funcionarios de la Embajada en Guatemala de nuestro principal aliado, socio y amigo.
Por si esto no fuera suficiente, el presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, fue el anfitrión ayer sábado de la cumbre denominada Escudo de las Américas, en el que fueron invitados los presidentes de los gobiernos afines y aliados de los Estados Unidos en este hemisferio, destacándose la ausencia del presidente Arévalo, que evidentemente no fue tomado en cuenta.
Al gobierno de Arévalo y a los correligionarios de Semilla y/o de Raíces, que sufren de amnesia política selectiva, les ha hecho falta la presencia y la asesoría del embajador Francisco Villagrán De León (1954-2024) (QEPD). Paco, con quien tuve una gran amistad, conocedor como pocos de la política en Washington D. C., le abrió a Arévalo muchas puertas clave en esta ciudad, que no han sabido aprovechar inteligentemente. El gobierno de Biden, me confió, presionó al anterior Congreso de la República para que se diera finalmente la toma de posesión de Bernardo Arévalo.
La ciudadanía consciente del bochornoso actuar de los de Semilla y/o de Raíces en el Congreso de la República, quienes se atribuyen engañosamente la representatividad de los movimientos cívicos del 2015, debe considerar activarse y organizarse nuevamente con miras a contribuir a generar un movimiento de cambio por Guatemala, disruptivo e innovador, ante el fracaso rotundo de un oficialismo impopular, sectario, polarizante, ineficiente e izquierdista, anclado en prejuicios atávicos.
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