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Adair Mendez
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Pequeños y medianos emprendimientos del ecosistema del libro solicitaron al Ministerio de Cultura y Juventud adelantar la Fiesta Nacional de la Lectura 2026 a junio, debido a que su programación actual iniciaría el 10 de septiembre, apenas diez días después de la Feria Internacional del Libro de Costa Rica en la Antigua Aduana, lo que consideran perjudicial para la asistencia del público y la sostenibilidad del sector independiente.
La petición fue enviada el 18 de febrero a Jorge Rodríguez, ministro de Cultura y a la viceministra Carmen Campos, respaldada por decenas de firmas de personas vinculadas a la cadena del libro, entre ellas editoriales, escritoras y promotoras culturales. En la carta, los firmantes expresan su preocupación porque ambos eventos se realizarían en el mismo lugar y con pocos días de diferencia, lo que podría saturar al público lector y dividir las ventas.
Narradora oral y promotora cultural Teresita Borge Céspedes, Premio Nacional de Promoción y Gestión Cultural 2024, respaldó la petición dirigida al Ministerio de Cultura y Juventud para reprogramar el evento. (Foto: Ministerio de Cultura)
El documento advierte que esta coincidencia afectaría principalmente a los sectores más vulnerables, como editoriales independientes, autores locales y librerías pequeñas, que dependen de estos espacios para su visibilidad anual. Además, señala que muchas escuelas, uno de los principales públicos de la Fiesta, no podrían asistir a ambos eventos por limitaciones logísticas y presupuestarias.
Evelyn Ugalde, editora de Clubdelibros y gestora cultural con tres décadas de trayectoria, explicó que la solicitud busca proteger el sentido original del evento. “Queremos que la gente pueda asistir a ambas ferias con tiempo y con dinero, que no tenga que elegir. Eso solo se logra si hay una distancia real entre un evento y el otro”, afirmó a UNIVERSIDAD.
“Para quienes trabajamos de manera independiente, cada feria es una inversión enorme” Teresita Borge.
Ugalde, quien participó en la propuesta de creación de la Fiesta Nacional de la Lectura, señaló que para muchos emprendimientos este evento es el más importante del año debido a su carácter gratuito para expositores y público. A diferencia de la feria internacional, cuyos costos de participación son elevados, la Fiesta representa una oportunidad accesible para quienes no pueden asumir esos gastos.
Según indicó, colocarla diez días después de la otra feria reduciría significativamente la asistencia y las compras. “La gente ya gastó, ya se ilusionó, ya compró. La segunda visita siempre será menor en asistencia y en ventas”, señaló, al tiempo que advirtió que esto impactaría directamente la sostenibilidad económica de proyectos independientes.
Por su parte, la narradora oral y promotora cultural Teresita Borge Céspedes, Premio Nacional de Promoción y Gestión Cultural 2024, coincidió en que la cercanía entre ambos eventos debilitaría al sector. Desde su experiencia, explicó que cuando dos ferias se realizan con pocos días de diferencia, el público llega con menos recursos económicos y menor disposición para participar.
“Para quienes trabajamos de manera independiente, cada feria es una inversión enorme. Si el público ya asistió a otro evento similar, esa inversión se convierte en pérdida”, expresó.
Borge también subrayó el valor de la Fiesta como un espacio de encuentro cultural accesible, donde artistas y promotores pueden acercarse a públicos diversos. Considera que realizarla en un mes saturado de actividades cívicas y familiares disminuiría aún más su impacto.
La carta recuerda que la Fiesta Nacional de la Lectura surgió desde la sociedad civil con el objetivo de fomentar el gusto por la lectura, promover la producción editorial nacional y garantizar el acceso igualitario a los libros. Por ello, los firmantes proponen adelantarla a junio, lo que permitiría darle protagonismo propio y evitar la competencia directa con la feria internacional.
Además, destacan que este cambio beneficiaría la participación de invitados internacionales como Qatar, país invitado para la edición 2026, al ofrecer un evento con mayor atención y asistencia.
Tanto Ugalde como Borge coincidieron en la necesidad de abrir un diálogo con las autoridades culturales. Los firmantes aseguran que su intención no es confrontar, sino construir soluciones que fortalezcan al sector del libro y la promoción cultural en el país.
La solicitud permanece abierta a nuevas adhesiones mientras esperan una respuesta oficial del Ministerio.
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