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Maria Nuñez Chacón
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Cerca de 2.000 millones de trabajadores que se encuentran en empleo informal continúan excluidos de la protección social, la negociación colectiva y los espacios de diálogo, ante esto, la coordinadora internacional de Mujeres en Empleo Informal: Globalizando y Organizando (WIEGO) reclamó ante la plenaria de la 114° Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) que es urgente que se incluyan, sobre todo de cara a una acelerada inmersión de la Inteligencia Artificial en el mundo del trabajo.
Alfers hizo referencia a la historia de una madre soltera en Nairobi que pasó siete años entrenando sistemas digitales que ayudan a realizar cirugías complejas, mejorar la seguridad vial y mantener seguros los espacios en línea.
Pese a ser un trabajo que beneficiaba a millones de personas, perdió su empleo con muy poco aviso y sin ninguna protección, dejando a su familia sin ingresos de un día para otro.
También dio a conocer la vida de un vendedor ambulante en Dakar, quien había trabajado desde 1994, sosteniéndose no solo a sí mismo, sino también a familiares en su comunidad de origen que dependían de sus ingresos.
“En 2023, fue una de las miles de personas vendedoras desalojadas de su lugar de trabajo de la noche a la mañana en nombre de la modernización urbana, perdiendo el ingreso del que dependían muchas otras personas”, relató la coordinadora de WIEGO.
Uno de los focos de la mayor cumbre de la OIT es el impacto que ya comienza a tener la IA y la tecnología en los empleos y condiciones que definen al mundo laboral, y que en gran medida estará vinculado con las decisiones políticas e institucionales que adopten los países, y es necesario, que quienes operan en trabajos informales puedan participar de esas decisiones.
Ahora bien, advirtió Alfers, muchos de los problemas que se le atribuyen a las nuevas tecnologías ya existían antes de su aparición, millones de personas trabajadoras ya eran desatendidas por los sistemas que han sido diseñados para defenderlas, asimismo, indicó que la tecnología, por sí sola, no determina los resultados de estos cambios tecnológicos.
“Un informe de WIEGO identificó el diálogo social como un mecanismo clave mediante el cual las sociedades pueden gobernar la inteligencia artificial de una manera más inclusiva, pero debemos enfrentar una realidad que los trabajadores en empleo informal conocen muy bien: muchas instituciones de diálogo social ya estaban dejando por fuera a grandes sectores de la fuerza laboral mucho antes de que la IA entrara en escena”.
Incluir a este sector implicaría garantizar que todas las personas trabajadoras, independientemente de su situación laboral, puedan ejercer los derechos a la libertad sindical y a la negociación colectiva; que aquellos en la economía informal puedan formar y registrar sindicatos, ejercer sus derechos de organización, elegir a sus propios representantes y negociar colectivamente.
Además, reconocer que las contrapartes de negociación no siempre son empleadores, para muchas personas trabajadoras, quienes determinan sus condiciones de trabajo son los municipios, los contratistas, las empresas de plataformas o de cadenas de suministro, y las instituciones laborales deben ser capaces de responder e interactuar con estas realidades.
“Y significa garantizar que el diálogo social aborde los desequilibrios de poder en lugar de reproducirlos, de modo que la voz de las personas trabajadoras se traduzca en resultados concretos que puedan implementarse y hacerse cumplir”, añadió.
Precisamente, en el marco de la Conferencia de la OIT se está negociando la aprobación de un nuevo convenio internacional que regule y garantice el cumplimiento de los derechos laborales de las personas que trabajan en plataformas digitales.
La entrada 2.0000 millones de personas están en empleos informales y el reto es garantizar sus derechos laborales aparece primero en Semanario Universidad.
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