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Giovanna Alvear
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Unas 15 toneladas de residuos electrónicos, acumuladas durante más de diez años en la isla Santa Cruz, la más poblada del archipiélago de Galápagos, salieron hacia Guayaquil con el objetivo de reducir la contaminación y recibir un tratamiento ambientalmente responsable. Los desechos permanecían almacenados al aire libre y representaban un riesgo constante para el suelo y las fuentes de agua de la isla.
El traslado se concretó gracias a un convenio firmado en octubre entre la Alcaldía de Santa Cruz y la empresa Recicla Electronic. La compañía asumió la gestión de estos residuos, que forman parte de un volumen total estimado entre 60 y 80 toneladas acumuladas en la isla. El resto de los desechos llegará al territorio continental de forma progresiva, según lo previsto en el acuerdo.
Gustavo Marriott, fundador y director de Recicla Electronic, explicó que la situación en Santa Cruz generaba una contaminación visible y permanente. Los residuos permanecían en un terreno expuesto al sol y a la lluvia. Esa condición provocaba la liberación de líquidos altamente contaminantes que se filtraban hacia la tierra y alcanzaban las fuentes de agua.
Durante la inspección del sitio, el equipo encontró una amplia variedad de artefactos. Entre ellos había refrigeradoras, cocinas, computadoras y lavadoras. También hallaron pilas, baterías, teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos. Los habitantes desecharon estos objetos porque no lograron repararlos o porque retiraron piezas útiles y abandonaron el resto.
Los residuos salieron de Galápagos en contenedores transportados en barcos. Una gran parte llegó este lunes a Guayaquil, donde la empresa iniciará su procesamiento bajo criterios ambientales.
Marriott señaló que los refrigeradores representan uno de los mayores riesgos ambientales. El gas que utilizan se convierte en un potente gas de efecto invernadero. Explicó que cada doce refrigeradoras generan un impacto equivalente a que una persona conduzca un vehículo durante seis meses, con una emisión aproximada de 1,4 toneladas de dióxido de carbono. Ese cálculo solo considera el gas refrigerante y no otros componentes contaminantes.
También advirtió sobre el peligro de las pilas. Once pilas arrojadas a una piscina olímpica pueden contaminar toda el agua en apenas siete días. Según el directivo, los impactos ambientales que se evitan con esta gestión resultan significativos.
El objetivo del proyecto incluye generar conciencia en los habitantes del archipiélago. Marriott enfatizó que cada acción cotidiana, como desechar un electrodoméstico, influye de forma directa en el medio ambiente. Esa responsabilidad cobra mayor relevancia en un ecosistema tan biodiverso como el de Galápagos.
Debido a su biodiversidad, las 13 islas principales del archipiélago, ubicadas a unos 1 000 kilómetros de la costa continental de Ecuador, están consideradas una de las reservas marinas mejor conservadas del mundo. Además, este entorno natural inspiró a Charles Darwin en el desarrollo de su teoría de la evolución y la selección natural en el siglo XIX.
Como parte del convenio con la Municipalidad de Santa Cruz, se instalaron pequeños contenedores en la isla para que los habitantes depositen sus aparatos electrónicos. Posteriormente, estos desechos se trasladarán al continente. El siguiente reto, según Marriott, consiste en ampliar el proyecto a otras islas, como San Cristóbal, donde ya existen iniciativas similares, aunque a menor escala.
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El traslado se concretó gracias a un convenio firmado en octubre entre la Alcaldía de Santa Cruz y la empresa Recicla Electronic. La compañía asumió la gestión de estos residuos, que forman parte de un volumen total estimado entre 60 y 80 toneladas acumuladas en la isla. El resto de los desechos llegará al territorio continental de forma progresiva, según lo previsto en el acuerdo.
Riesgos ambientales por el almacenamiento de desechos
Gustavo Marriott, fundador y director de Recicla Electronic, explicó que la situación en Santa Cruz generaba una contaminación visible y permanente. Los residuos permanecían en un terreno expuesto al sol y a la lluvia. Esa condición provocaba la liberación de líquidos altamente contaminantes que se filtraban hacia la tierra y alcanzaban las fuentes de agua.
Durante la inspección del sitio, el equipo encontró una amplia variedad de artefactos. Entre ellos había refrigeradoras, cocinas, computadoras y lavadoras. También hallaron pilas, baterías, teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos. Los habitantes desecharon estos objetos porque no lograron repararlos o porque retiraron piezas útiles y abandonaron el resto.
Los residuos salieron de Galápagos en contenedores transportados en barcos. Una gran parte llegó este lunes a Guayaquil, donde la empresa iniciará su procesamiento bajo criterios ambientales.
Conciencia ciudadana y protección del ecosistema
Marriott señaló que los refrigeradores representan uno de los mayores riesgos ambientales. El gas que utilizan se convierte en un potente gas de efecto invernadero. Explicó que cada doce refrigeradoras generan un impacto equivalente a que una persona conduzca un vehículo durante seis meses, con una emisión aproximada de 1,4 toneladas de dióxido de carbono. Ese cálculo solo considera el gas refrigerante y no otros componentes contaminantes.
También advirtió sobre el peligro de las pilas. Once pilas arrojadas a una piscina olímpica pueden contaminar toda el agua en apenas siete días. Según el directivo, los impactos ambientales que se evitan con esta gestión resultan significativos.
El objetivo del proyecto incluye generar conciencia en los habitantes del archipiélago. Marriott enfatizó que cada acción cotidiana, como desechar un electrodoméstico, influye de forma directa en el medio ambiente. Esa responsabilidad cobra mayor relevancia en un ecosistema tan biodiverso como el de Galápagos.
Debido a su biodiversidad, las 13 islas principales del archipiélago, ubicadas a unos 1 000 kilómetros de la costa continental de Ecuador, están consideradas una de las reservas marinas mejor conservadas del mundo. Además, este entorno natural inspiró a Charles Darwin en el desarrollo de su teoría de la evolución y la selección natural en el siglo XIX.
Como parte del convenio con la Municipalidad de Santa Cruz, se instalaron pequeños contenedores en la isla para que los habitantes depositen sus aparatos electrónicos. Posteriormente, estos desechos se trasladarán al continente. El siguiente reto, según Marriott, consiste en ampliar el proyecto a otras islas, como San Cristóbal, donde ya existen iniciativas similares, aunque a menor escala.
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