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Fausto Segovia Baus
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La historia republicana del Ecuador se inició en 1830, cuando el país se separó de la Gran Colombia, y se erigió en Estado a raíz de la Primera Constituyente aprobada en Riobamba, el 11 de septiembre del mismo año.
Desde entonces, varios personajes irrumpieron en la vida nacional, signada desde el principio por luchas encarnizadas, insurrecciones, asesinatos y conflictos, de manera especial entre la Sierra y la Costa, con claros protagonistas: los militares, los hacendados, los religiosos y los políticos. En esos escenarios, aparecieron dos personajes claves en la historia nacional -durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX-: Gabriel García Moreno y Eloy Alfaro Delgado.
Con este título sugestivo, el escritor ecuatoriano Edgar Allan García dedica 272 páginas para describir la vida de Eloy Alfaro Delgado que, en versión novelada, delata una investigación relevante sobre este personaje, poco estudiada y conocida por la opinión pública.
Esta novela histórica atrapa desde sus primeros capítulos. Relata la niñez y juventud de Alfaro, su formación humana, familiar; sus viajes, su preparación y liderazgo al frente de los montoneros, durante las décadas finales, el siglo XIX.
Las escenas peligrosas en las montañas de Manabí y Esmeraldas, los viajes a caballo y mulas por la serranía, las comidas en condiciones insalubres, las pestes, las amenazas de los animales salvajes y bichos en plena selva; la doma de su caballo preferido, su compañero y amigo inseparable en tiempos de descanso y en los combates son extraordinarias.
Surge la famosa batalla de Galte, en las cercanías de Riobamba, insurrección iniciada en Guayaquil por el general Ignacio de Veintimilla, y conducida por el general José María Urbina, para derrocar al gobierno constitucional de Antonio Borrero Cortázar, en la que Eloy Alfaro fue ascendido al grado de coronel y consolidó el proceso revolucionario que culminó en Quito con la toma del poder. Más tarde se produjo lo inevitable: la enemistad entre Alfaro y Veintimilla, la persecución, encarcelamiento y su destierro de Alfaro a Panamá.
Merecen atención las conversaciones con su padre español, el sevillano Don Manuel Alfaro, comerciante, productor y exportador de sombreros de paja toquilla y cacao. Su viaje a Lima, ciudad de los virreyes, sus caminatas por paseos, plazas y girones, y la revisión de documentos secretos de la Inquisición, junto a un sacerdote, dejaron profundas huellas en la mentalidad del joven Alfaro sobre el mundo colonial.
Edgar Allan García ofrece un relato conmovedor, documentado y testimonial del pensamiento de Alfaro. Intercala situaciones, anécdotas y datos poco conocidos que invitan a la reflexión no solo académica, sino política, económica y social.
La propuesta de Eloy Alfaro fue clara: construir un Estado laico, con participación de la gente, las mujeres y los hombres libres de los dogmatismos y del Estado clerical patrocinado por García Moreno.
En la novela desfilan personajes conocidos: Juan José Flores, Vicente Rocafuerte, Urbina, García Moreno, Veintimilla, Piedrahita, Daquilema -un indígena insurgente, en tiempos de García Moreno-, y Marieta de Veintemilla, entre otros.
Edgar Allan García, notable literato con más de sesenta publicaciones, describe las costumbres y tradiciones del Ecuador -su naturaleza maravillosa-, y las grandes motivaciones que tuvo el personaje para cambiar el Ecuador, en un ambiente de convulsiones internas -militares, económicas y políticas-, a raíz de la organización del país como República.
Sus sueños, luchas, prisiones, viajes, amores y destierros demuestran las convicciones de Eloy Alfaro Delgado, un montonero audaz que amó el Ecuador profundo, que desde tiempos coloniales había sido maltratado.
Amigo personal de Juan Montalvo, Alfaro contribuyó a cerrar el período conservador, a raíz del asesinato de García Moreno -su principal contrincante-, y luego de dos presidencias, décadas más tarde, en 1912, falleció arrastrado por una turba en la ciudad de Quito.
La novela “No hallarás olvido” deja lecciones y preguntas. Enseña los escenarios y protagonistas que no aparecen en los textos oficiales ni en las historias con sesgos ideológicos.
Entre las interrogantes se destacan: ¿Alfaro fue liberal?, ¿Por qué hizo varios viajes a las ciudades de Panamá y Lima?, ¿Qué opinión tuvo sobre la ciudad de Quito, en su primera visita?, ¿Es cierto que fue masón?, ¿Cuál fue su reacción al observar el cuadro del cielo y el infierno en la Iglesia de la Compañía en Quito?, ¿Qué opinión tubo de García Moreno?, ¿Dónde se le ocurrió la idea de construir el ferrocarril Guayaquil-Quito?, ¿Cómo se llamó su caballo más querido?, ¿Cuál fue el sueño de Eloy Alfaro que, fatalmente, se cumplió?
Edgar Allan García nos ofrece una historia excepcional -la otra historia-, que todos los ecuatorianos deberíamos leer, contrastar y debatir con espíritu crítico. Todos debemos leer esta novela, que abre espacios para recuperar la memoria de este líder que ofrendó su vida en la construcción del Estado Nacional.
¡El mensaje está claro!: “¡No hallarás olvido”!
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Desde entonces, varios personajes irrumpieron en la vida nacional, signada desde el principio por luchas encarnizadas, insurrecciones, asesinatos y conflictos, de manera especial entre la Sierra y la Costa, con claros protagonistas: los militares, los hacendados, los religiosos y los políticos. En esos escenarios, aparecieron dos personajes claves en la historia nacional -durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX-: Gabriel García Moreno y Eloy Alfaro Delgado.
“No hallarás olvido”
Con este título sugestivo, el escritor ecuatoriano Edgar Allan García dedica 272 páginas para describir la vida de Eloy Alfaro Delgado que, en versión novelada, delata una investigación relevante sobre este personaje, poco estudiada y conocida por la opinión pública.
Esta novela histórica atrapa desde sus primeros capítulos. Relata la niñez y juventud de Alfaro, su formación humana, familiar; sus viajes, su preparación y liderazgo al frente de los montoneros, durante las décadas finales, el siglo XIX.
Las escenas peligrosas en las montañas de Manabí y Esmeraldas, los viajes a caballo y mulas por la serranía, las comidas en condiciones insalubres, las pestes, las amenazas de los animales salvajes y bichos en plena selva; la doma de su caballo preferido, su compañero y amigo inseparable en tiempos de descanso y en los combates son extraordinarias.
Surge la famosa batalla de Galte, en las cercanías de Riobamba, insurrección iniciada en Guayaquil por el general Ignacio de Veintimilla, y conducida por el general José María Urbina, para derrocar al gobierno constitucional de Antonio Borrero Cortázar, en la que Eloy Alfaro fue ascendido al grado de coronel y consolidó el proceso revolucionario que culminó en Quito con la toma del poder. Más tarde se produjo lo inevitable: la enemistad entre Alfaro y Veintimilla, la persecución, encarcelamiento y su destierro de Alfaro a Panamá.
Merecen atención las conversaciones con su padre español, el sevillano Don Manuel Alfaro, comerciante, productor y exportador de sombreros de paja toquilla y cacao. Su viaje a Lima, ciudad de los virreyes, sus caminatas por paseos, plazas y girones, y la revisión de documentos secretos de la Inquisición, junto a un sacerdote, dejaron profundas huellas en la mentalidad del joven Alfaro sobre el mundo colonial.
Estado laico
Edgar Allan García ofrece un relato conmovedor, documentado y testimonial del pensamiento de Alfaro. Intercala situaciones, anécdotas y datos poco conocidos que invitan a la reflexión no solo académica, sino política, económica y social.
La propuesta de Eloy Alfaro fue clara: construir un Estado laico, con participación de la gente, las mujeres y los hombres libres de los dogmatismos y del Estado clerical patrocinado por García Moreno.
En la novela desfilan personajes conocidos: Juan José Flores, Vicente Rocafuerte, Urbina, García Moreno, Veintimilla, Piedrahita, Daquilema -un indígena insurgente, en tiempos de García Moreno-, y Marieta de Veintemilla, entre otros.
El Ecuador profundo
Edgar Allan García, notable literato con más de sesenta publicaciones, describe las costumbres y tradiciones del Ecuador -su naturaleza maravillosa-, y las grandes motivaciones que tuvo el personaje para cambiar el Ecuador, en un ambiente de convulsiones internas -militares, económicas y políticas-, a raíz de la organización del país como República.
Sus sueños, luchas, prisiones, viajes, amores y destierros demuestran las convicciones de Eloy Alfaro Delgado, un montonero audaz que amó el Ecuador profundo, que desde tiempos coloniales había sido maltratado.
Amigo personal de Juan Montalvo, Alfaro contribuyó a cerrar el período conservador, a raíz del asesinato de García Moreno -su principal contrincante-, y luego de dos presidencias, décadas más tarde, en 1912, falleció arrastrado por una turba en la ciudad de Quito.
Lecciones y preguntas
La novela “No hallarás olvido” deja lecciones y preguntas. Enseña los escenarios y protagonistas que no aparecen en los textos oficiales ni en las historias con sesgos ideológicos.
Entre las interrogantes se destacan: ¿Alfaro fue liberal?, ¿Por qué hizo varios viajes a las ciudades de Panamá y Lima?, ¿Qué opinión tuvo sobre la ciudad de Quito, en su primera visita?, ¿Es cierto que fue masón?, ¿Cuál fue su reacción al observar el cuadro del cielo y el infierno en la Iglesia de la Compañía en Quito?, ¿Qué opinión tubo de García Moreno?, ¿Dónde se le ocurrió la idea de construir el ferrocarril Guayaquil-Quito?, ¿Cómo se llamó su caballo más querido?, ¿Cuál fue el sueño de Eloy Alfaro que, fatalmente, se cumplió?
Recuperar la memoria
Edgar Allan García nos ofrece una historia excepcional -la otra historia-, que todos los ecuatorianos deberíamos leer, contrastar y debatir con espíritu crítico. Todos debemos leer esta novela, que abre espacios para recuperar la memoria de este líder que ofrendó su vida en la construcción del Estado Nacional.
¡El mensaje está claro!: “¡No hallarás olvido”!
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