Álvaro Uribe acusa a Venezuela y Cuba de imponer soberanías ilegítimas y destruir generaciones

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Paola Gavilanes

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La mañana del 22 de enero de 2026, el expresidente de Colombia Álvaro Uribe llegó a Ecuador para dictar la conferencia ‘Liderazgo y manejo de crisis’ en una universidad de Guayaquil, donde recibió el doctorado ‘honoris causa’.

El político, que sigue siendo figura central en la política colombiana, utilizó el escenario para trazar un diagnóstico duro sobre Venezuela, Cuba y el rumbo de la izquierda en América Latina.

Sus palabras, como suele ocurrir en cada intervención pública, generaron reacciones inmediatas y reabrieron viejas polémicas sobre soberanía, democracia y violencia.

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Álvaro Uribe acusa a Venezuela y Cuba de imponer soberanías ilegítimas y destruir generaciones​


Uribe comenzó su intervención con un mensaje contundente sobre Venezuela: “Venezuela no se quita de encima”. En su lectura, el régimen venezolano permanece como un “tumor madre” que puede volver a producir “metástasis” en cualquier momento.

Sin mencionar directamente a figuras específicas, el expresidente aludió a Diosdado Cabello como un símbolo de poder interno y estabilidad del chavismo, y lo describió como una amenaza latente.

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Soberanía: ¿protección o excusa para el abuso?​


Uno de los ejes centrales de su discurso fue la soberanía. Uribe defendió una visión tradicional de la soberanía como instrumento para proteger al pueblo de agresiones externas.

Sin embargo, afirmó que en el mundo moderno ese concepto debe ampliarse: la soberanía también debe proteger a los ciudadanos frente a sus propios gobiernos.

“Cuba y Venezuela han tenido unas soberanías ilegítimas”, sostuvo, y añadió que no se puede aceptar una soberanía que condene a un país a una crisis humanitaria permanente.

Para sustentar su argumento, citó cifras de migración y pobreza en Venezuela, y recordó la existencia de presos políticos como prueba de un Estado que falla en su obligación de proteger.

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Colombia y las FARC, la polémica sobre el proceso de paz​


El exmandatario también se refirió a la situación interna colombiana, y en particular al proceso de paz con las FARC. Según Uribe, los documentos hallados en computadoras decomisadas en Angostura, que la Interpol habría confirmado como no alterados, vinculaban al candidato presidencial Gustavo Petro con la organización guerrillera. “A esos bandidos les dieron perdón”, afirmó, en referencia a líderes de las FARC que hoy ocupan cargos políticos sin haber cumplido prisión.

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Cuba: “cinco generaciones anuladas”​


Uribe también habló de Cuba, país que describió como un caso de soberanía ilegítima y de crisis prolongada. El expresidente recordó que el régimen castrista “anuló cinco generaciones” y que el colapso de la Unión Soviética fue compensado por el apoyo petrolero venezolano.

Para Uribe, la salida del régimen no llegará sin una movilización popular y sin un cambio profundo del sistema, un escenario que, según él, se volvió más plausible tras la presión internacional y el endurecimiento de sanciones.

Un nuevo discurso para América Latina​


Para cerrar, Uribe destacó la necesidad de cambiar el discurso político en la región. Criticó la narrativa tradicional de la izquierda que desprecia al empresario y celebró la llegada de voces como la de Axel Kaiser, que, según él, aportan una visión distinta sobre libertad, mercado y Estado. Su mensaje final fue una advertencia dirigida a las nuevas generaciones: no repetir la historia de “maltrato” a Cuba y Venezuela, y evitar que la falta de información los lleve a desconocer lo que, en su lectura, representa un riesgo para Colombia y el continente.


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