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Paola Gavilanes
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El líder supremo iraní enfrenta su momento más crítico tras los ataques de Estados Unidos e Israel. Su paradero genera incertidumbre mientras el régimen asegura que sigue con vida.
Alí Jamenei atraviesa una de las horas más delicadas desde que asumió el poder en 1989. Los bombardeos recientes y la respuesta iraní elevan la tensión y ponen en duda la estabilidad del régimen.
El líder supremo iraní, Alí Jamenei, enfrenta uno de los momentos más complejos de sus más de tres décadas en el poder, tras los ataques lanzados este sábado por Estados Unidos e Israel.
Aunque miembros del régimen aseguran que permanece con vida, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó que “hay indicios” de su muerte, según reportó EL TIEMPO.
Jamenei, de 86 años, gobierna Irán desde 1989, cuando sucedió al ayatolá Ruholá Jomeiní, fundador de la República Islámica. Desde entonces, consolidó un férreo control sobre los centros de poder político, religioso y militar, y sorteó crisis internas, sanciones económicas y aislamiento internacional.
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Durante su mandato, Jamenei reprimió la movilización estudiantil de 1999, las protestas masivas de 2009 tras unas controvertidas elecciones presidenciales y la ola de manifestaciones de 2019 por el aumento del precio de los combustibles. También sofocó el movimiento “Mujer, Vida, Libertad”, que surgió en 2022 tras la muerte bajo custodia de Mahsa Amini.
Jamenei construyó su liderazgo sobre su legitimidad religiosa. Siempre luce el turbante negro de los “seyyed”, descendientes del profeta Mahoma, y una espesa barba blanca.
Antes de los ataques, permanecía bajo estrictas medidas de seguridad y realizaba apariciones públicas poco frecuentes, sin anuncios previos ni transmisiones en directo.
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Tras los bombardeos en territorio iraní y la respuesta con misiles contra bases estadounidenses en la región, la incertidumbre sobre su paradero plantea un desafío directo al sistema que encabeza. El régimen insiste en que el mando político y militar se mantiene “plenamente operativo”.
Jamenei nunca salió del país desde que asumió el cargo, siguiendo el ejemplo de Jomeiní. Su último viaje al extranjero ocurrió en 1989, cuando aún era presidente, durante una visita oficial a Corea del Norte.
Según EL TIEMPO, el desafío actual ya no es solo político o social, sino existencial para un régimen que enfrenta su prueba más delicada desde la guerra con Irak en los años ochenta.
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Alí Jamenei atraviesa una de las horas más delicadas desde que asumió el poder en 1989. Los bombardeos recientes y la respuesta iraní elevan la tensión y ponen en duda la estabilidad del régimen.
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Crisis en Irán tras ataques de EE.UU. e Israel
El líder supremo iraní, Alí Jamenei, enfrenta uno de los momentos más complejos de sus más de tres décadas en el poder, tras los ataques lanzados este sábado por Estados Unidos e Israel.
Aunque miembros del régimen aseguran que permanece con vida, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó que “hay indicios” de su muerte, según reportó EL TIEMPO.
Jamenei, de 86 años, gobierna Irán desde 1989, cuando sucedió al ayatolá Ruholá Jomeiní, fundador de la República Islámica. Desde entonces, consolidó un férreo control sobre los centros de poder político, religioso y militar, y sorteó crisis internas, sanciones económicas y aislamiento internacional.
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Trayectoria de poder y represión en Irán
Durante su mandato, Jamenei reprimió la movilización estudiantil de 1999, las protestas masivas de 2009 tras unas controvertidas elecciones presidenciales y la ola de manifestaciones de 2019 por el aumento del precio de los combustibles. También sofocó el movimiento “Mujer, Vida, Libertad”, que surgió en 2022 tras la muerte bajo custodia de Mahsa Amini.
Jamenei construyó su liderazgo sobre su legitimidad religiosa. Siempre luce el turbante negro de los “seyyed”, descendientes del profeta Mahoma, y una espesa barba blanca.
Antes de los ataques, permanecía bajo estrictas medidas de seguridad y realizaba apariciones públicas poco frecuentes, sin anuncios previos ni transmisiones en directo.
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Paradero incierto y tensión existencial del régimen
Tras los bombardeos en territorio iraní y la respuesta con misiles contra bases estadounidenses en la región, la incertidumbre sobre su paradero plantea un desafío directo al sistema que encabeza. El régimen insiste en que el mando político y militar se mantiene “plenamente operativo”.
Jamenei nunca salió del país desde que asumió el cargo, siguiendo el ejemplo de Jomeiní. Su último viaje al extranjero ocurrió en 1989, cuando aún era presidente, durante una visita oficial a Corea del Norte.
Según EL TIEMPO, el desafío actual ya no es solo político o social, sino existencial para un régimen que enfrenta su prueba más delicada desde la guerra con Irak en los años ochenta.
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