¿La captura de Nicolás Maduro pone en jaque al deporte de Estados Unidos?

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Alexis Sinchire

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El sábado 3 de enero de 2026 se conoció sobre la captura de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, en una operación ejecutada por el Ejército de Estados Unidos, por orden directa del presidente Donald Trump.

La captura de Nicolás Maduro reabrió el debate sobre las posibles consecuencias geopolíticas y deportivas para Estados Unidos, especialmente en torno a eventuales sanciones internacionales, como ocurrió con Rusia tras la invasión a Ucrania iniciada en febrero de 2022.

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¿Qué sanciones puede recibir el deporte de Estados Unidos?​


Tomando como referencia el precedente de Rusia tras la invasión a Ucrania en 2022, el deporte de Estados Unidos podría enfrentarse a una serie de sanciones en cadena por parte de los organismos internacionales, limitando o condicionando su participación en competencias oficiales.

En el fútbol, la FIFA y la UEFA suspendieron la participación de la selección nacional rusa y de sus clubes de todas las competiciones internacionales. Esto incluyó la exclusión del proceso de clasificación para torneos como la Copa del Mundo 2022 y 2026, donde EE. UU. es uno de los anfitriones.


Este tipo de prohibición, que también afectó indirectamente a Bielorrusia debido a su apoyo logístico a la invasión, representó una de las medidas más contundentes aplicadas por este deporte a un Estado por razones geopolíticas.

En el marco de los Juegos Olímpicos, el Comité Olímpico Internacional (COI) estableció que los atletas rusos y bielorrusos podrían competir únicamente como deportistas neutrales, sin bandera, himno o símbolos nacionales, en eventos como los Olímpicos de París 2024 y los Juegos de Invierno de Milano-Cortina 2026.

Estas sanciones siguen en vigencia y los deportistas de los países mencionados tampoco tienen asegurada su presencia en Los Ángeles 2028.

Más allá del fútbol y los Juegos Olímpicos, numerosas federaciones internacionales suspendieron la celebración de eventos en territorio ruso, excluyeron a equipos nacionales o cancelaron competencias previstas.


Organizaciones como la International Skating Union (ISU) prohibieron a patinadores y oficiales de Rusia y Bielorrusia competir en sus circuitos; la International Hockey Federation (IIHF) vetó a sus selecciones nacionales; y otras como la de atletismo, voleibol, Fórmula 1 o rugby aplicaron medidas de aislamiento similares para estos países.

Por ahora, no existe un pronunciamiento oficial que anticipe medidas concretas en contra del deporte de Estados Unidos.

El deporte sufrió otras sanciones por culpa de la política​


Aunque las sanciones actuales contra Rusia son consideradas amplias y prolongadas, no son inéditas en la historia del deporte internacional.

Durante la era del apartheid en Sudáfrica, por ejemplo, la presión global condujo a un boicot deportivo extendido.

Este incluyó la expulsión de ese país del movimiento olímpico desde la década de 1960 hasta principios de los 90, y la exclusión de sus equipos de múltiples federaciones deportivas por su política racial institucional.


La comunidad internacional incluso adoptó el Acuerdo de Gleneagles de 1977, comprometiéndose a desalentar la competencia con atletas sudafricanos en solidaridad contra el apartheid.

Otro precedente de sanciones deportivas por razones geopolíticas fue el boicot a los Juegos Olímpicos de Moscú 1980.

Este fue liderado por Estados Unidos y decenas de países en protesta por la invasión soviética de Afganistán. La respuesta de la Unión Soviética fue con una medida similar aplicada a los Juegos de Los Ángeles 1984.

Martha Fierro nos dejó en jaque​


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