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Gabriela Quiroz
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Tras cinco días de la consulta popular del 16 de noviembre, mientras el país aún procesaba por qué él no se impuso en los resultados, decenas de estudiantes ecuatorianos se sentaron en silencio para rendir la segunda fase de la Olimpiada Nacional de Matemática (ONM).
Las evaluaciones -realizadas el 22 de noviembre en Quito, Guayaquil, Cuenca y Portoviejo– reunieron a cientos de jóvenes en una jornada intensa que al parecer casi pasó desapercibida fuera del mundo académico. En Quito, cerca de 160 estudiantes resolvieron problemas matemáticos durante varias horas.
Entre los organizadores de la sede capitalina estaba Keny Carlosama, exolímpico, multimedallista y hoy miembro de la Olimpiada Matemática Ecuatoriana (OMEC). Con 18 años, estudia Física en la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) y acumula cinco medallas de oro nacionales, además de preseas internacionales, incluida una de bronce en la Olimpiada Internacional de Matemática (IMO), en 2023.
“Ahora que soy parte de la Omec ayudo a organizar y supervisar pruebas y a calificar exámenes”, cuenta.
Las ONM están abiertas prácticamente a cualquier edad. La OMEC detalla que:
La duración de las pruebas aumenta con el nivel:
Esto responde a la profundidad de los contenidos y al tipo de problemas evaluados.
La OMEC sostiene que una forma de preparación es resolver problemas reales de olimpiadas nacionales e internacionales pasadas. Su banco oficial de problemas reúne una extensa colección de exámenes que los estudiantes utilizan como parte del entrenamiento.
La recomendación general es:
Keny Carlosama lo vivió así. En la época de mayor preparación entrenaba seis horas al día.
“La disciplina fue la mayor dificultad”, reconoce. Su colegio, la Unidad Educativa Zarán, lo apoyó con clubes, clases extracurriculares y comprensión durante sus competencias.
Keny Carlosama ganó medalla de bronce en el campeonato mundial de matemática IMO, en 2023.
La ONM evalúa áreas que no suelen enseñarse en profundidad en el sistema escolar:
El currículo escolar se concentra en álgebra básica y algo de geometría, pero la combinatoria-clave en olimpiadas- casi no se ve.
Por ello, muchos estudiantes dependen de clubes especializados, tutorías o entrenadores.
Quiénes participan y desde dónde: brechas territoriales y educativas
La OMEC identifica tendencias claras:
Además, la organización reconoce barreras estructurales:
“Muchos docentes no están familiarizados con las olimpiadas de matemáticas. Para varios alumnos, prepararse implica contratar un tutor, y eso es un costo alto”, señala Pablo Serrano, de la OMEC.
Cuando un estudiante clasifica a competencias internacionales, el obstáculo más grande no es matemático: es financiero.
Keny es contundente: “Los boletos para viajar siempre los han pagado los padres. Por esta limitación, varios estudiantes talentosos no pueden representar al Ecuador”.
Esto ha impedido que jóvenes de alto nivel compitan fuera del país.
Brecha de género: 37% de inscritos es mujer
La participación femenina sigue siendo minoritaria: 37% frente al 63% de varones.
Para reducir esa brecha, la OMEC:
Estudiantes de la U.E. Zarán se preparan en ciencias tres veces a la semana. Foto: Cortesía Zarán
La Unidad Educativa Zarán ha logrado construir una cultura olímpica sostenida. Su rector, José Ibarra, sostiene que su éxito se basa en tres pilares:
Desde 2021 obtienen medallas todos los años, incluidas preseas internacionales.
Sus estudiantes de fases avanzadas entrenan dos horas diarias, tres veces por semana.
El colegio también incorpora un componente inusual: todos los olímpicos aprenden un instrumento musical (violín, flauta, trompeta o saxofón). Esto les aporta manejo emocional, creatividad y disciplina.
Tanto la OMEC como los colegios coinciden en que estas competencias influyen de forma directa en:
Keny es un caso emblemático: obtuvo cinco becas para estudiar en la USFQ gracias a su rendimiento en concursos de ciencias.
“Las olimpiadas me abrieron oportunidades para viajar, competir y solicitar becas”, dice.
Pablo Serrano señala: “Ecuador no tiene buenos indicadores en educación matemática. Mejorarla ayudaría a preparar a niños con talento”.
Desde las aulas, Ibarra añade: “Debemos ver el estudio no como carga, sino como oportunidad. Las olimpiadas requieren voluntad”.
Mientras tanto, cientos de niños, adolescentes y jóvenes ya entrenan en silencio, resolviendo problemas de combinatoria, geometría y teoría de números. La cantera existe. Falta sostenerla.
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Las evaluaciones -realizadas el 22 de noviembre en Quito, Guayaquil, Cuenca y Portoviejo– reunieron a cientos de jóvenes en una jornada intensa que al parecer casi pasó desapercibida fuera del mundo académico. En Quito, cerca de 160 estudiantes resolvieron problemas matemáticos durante varias horas.
Entre los organizadores de la sede capitalina estaba Keny Carlosama, exolímpico, multimedallista y hoy miembro de la Olimpiada Matemática Ecuatoriana (OMEC). Con 18 años, estudia Física en la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) y acumula cinco medallas de oro nacionales, además de preseas internacionales, incluida una de bronce en la Olimpiada Internacional de Matemática (IMO), en 2023.
“Ahora que soy parte de la Omec ayudo a organizar y supervisar pruebas y a calificar exámenes”, cuenta.
La Olimpiada Nacional de Matemática incluye a niños hasta universitarios
Las ONM están abiertas prácticamente a cualquier edad. La OMEC detalla que:
- El nivel B, el más básico, permite participar a los estudiantes hasta de 5to. de básica, sin límite inferior de edad.
- El último nivel es universitario para cualquier alumno inscrito en educación superior.
- Los niveles 1, 2 y 3 están dirigidos a estudiantes de educación secundaria.
La duración de las pruebas aumenta con el nivel:
- Niveles A y B: 2 horas
- Niveles 1, 2 y 3: 4 horas
Esto responde a la profundidad de los contenidos y al tipo de problemas evaluados.
Cómo se entrenan los estudiantes para la Olimpiada Nacional de Matemática
La OMEC sostiene que una forma de preparación es resolver problemas reales de olimpiadas nacionales e internacionales pasadas. Su banco oficial de problemas reúne una extensa colección de exámenes que los estudiantes utilizan como parte del entrenamiento.
La recomendación general es:
- Practicar pruebas pasadas, porque los tipos de preguntas siguen estructuras similares.
- Resolver problemas del nivel académico propio.
- Resolver problemas del nivel de competencia objetivo antes de fases avanzadas.
Keny Carlosama lo vivió así. En la época de mayor preparación entrenaba seis horas al día.
“La disciplina fue la mayor dificultad”, reconoce. Su colegio, la Unidad Educativa Zarán, lo apoyó con clubes, clases extracurriculares y comprensión durante sus competencias.
Keny Carlosama ganó medalla de bronce en el campeonato mundial de matemática IMO, en 2023.
En la Olimpiada Nacional de Matemática se mide lo que la escuela no enseña
La ONM evalúa áreas que no suelen enseñarse en profundidad en el sistema escolar:
- Álgebra avanzada
- Teoría de números
- Combinatoria
- Geometría olímpica
El currículo escolar se concentra en álgebra básica y algo de geometría, pero la combinatoria-clave en olimpiadas- casi no se ve.
Por ello, muchos estudiantes dependen de clubes especializados, tutorías o entrenadores.
Quiénes participan y desde dónde: brechas territoriales y educativas
La OMEC identifica tendencias claras:
- Guayas y Pichincha son las provincias con mayor participación.
- El 85% de instituciones participantes son privadas, lo que refleja desigualdades de acceso.
- No se registra si un estudiante proviene de zonas rurales o urbano-marginales, pues la OMEC solo solicita la ciudad.
Además, la organización reconoce barreras estructurales:
“Muchos docentes no están familiarizados con las olimpiadas de matemáticas. Para varios alumnos, prepararse implica contratar un tutor, y eso es un costo alto”, señala Pablo Serrano, de la OMEC.
La barrera económica de los medallistas
Cuando un estudiante clasifica a competencias internacionales, el obstáculo más grande no es matemático: es financiero.
Keny es contundente: “Los boletos para viajar siempre los han pagado los padres. Por esta limitación, varios estudiantes talentosos no pueden representar al Ecuador”.
Esto ha impedido que jóvenes de alto nivel compitan fuera del país.
Brecha de género: 37% de inscritos es mujer
La participación femenina sigue siendo minoritaria: 37% frente al 63% de varones.
Para reducir esa brecha, la OMEC:
- Otorga medallas femeninas en la final.
- También hay la opción de inscribir delegaciones en dos olimpiadas femeninas internacionales: la PAGMO (Pan American Girls Mathematical Olympiad)y la EGMO (European Girls Mathematical Olympiad).
Estudiantes de la U.E. Zarán se preparan en ciencias tres veces a la semana. Foto: Cortesía Zarán
El caso de la Unidad Educativa Zarán, un ecosistema escolar que crea olímpicos
La Unidad Educativa Zarán ha logrado construir una cultura olímpica sostenida. Su rector, José Ibarra, sostiene que su éxito se basa en tres pilares:
- Interés genuino del estudiante por las ciencias.
- Apoyo constante de las familias.
- Liderazgo institucional con estrategia de largo plazo.
Desde 2021 obtienen medallas todos los años, incluidas preseas internacionales.
Sus estudiantes de fases avanzadas entrenan dos horas diarias, tres veces por semana.
El colegio también incorpora un componente inusual: todos los olímpicos aprenden un instrumento musical (violín, flauta, trompeta o saxofón). Esto les aporta manejo emocional, creatividad y disciplina.
¿Qué pasa después? La Olimpiada Nacional de Matemática abre puertas
Tanto la OMEC como los colegios coinciden en que estas competencias influyen de forma directa en:
- Becas universitarias
- Vocación por carreras STEM
- Continuidad en ciencias, matemáticas, física, tecnología y finanzas
Keny es un caso emblemático: obtuvo cinco becas para estudiar en la USFQ gracias a su rendimiento en concursos de ciencias.
“Las olimpiadas me abrieron oportunidades para viajar, competir y solicitar becas”, dice.
Qué debería cambiar Ecuador para no perder talento de matemáticos
Pablo Serrano señala: “Ecuador no tiene buenos indicadores en educación matemática. Mejorarla ayudaría a preparar a niños con talento”.
Desde las aulas, Ibarra añade: “Debemos ver el estudio no como carga, sino como oportunidad. Las olimpiadas requieren voluntad”.
Mientras tanto, cientos de niños, adolescentes y jóvenes ya entrenan en silencio, resolviendo problemas de combinatoria, geometría y teoría de números. La cantera existe. Falta sostenerla.
- Enlace externo: ¿Por qué son importantes las matemáticas?
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